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Sustituir la caldera de gas o gasóleo por aerotermia

Retiramos tu caldera actual e instalamos la aerotermia en su lugar, conectándola a los radiadores que ya tiene la casa. Nos ocupamos también de la legalización ante Industria, de las licencias del Ayuntamiento y de los certificados de ahorro energético (CAE).

Por qué se cambia

La caldera se sustituye por tres motivos, y casi nunca por uno solo

Reconocerás el tuyo en alguno de estos. Suelen venir juntos, y el que aprieta primero es el que acaba trayendo la llamada.

Caldera antigua de gasóleo en el cuarto de calderas de una vivienda, con su vaso de expansión, los manómetros y las tuberías de la instalación
Lo que se retira: la caldera, su vaso de expansión y el cuarto que ocupan. Con ella se van la combustión, los humos y la salida de gases de dentro de casa.
  • La factura del combustible

    El gasóleo hay que comprarlo por adelantado y en cantidad, y el precio cambia cada temporada. La aerotermia no consume combustible: solo electricidad, y la aprovecha varias veces —por cada unidad de electricidad que gasta entrega del orden de tres o cuatro de calor, porque el resto lo saca del aire de la calle—.

  • La caldera ya tiene años

    Cuando una caldera empieza a dar avisos, la decisión no es «arreglar o no arreglar»: es qué poner. Cambiar una caldera por otra caldera resuelve el invierno y deja la casa igual que estaba. La aerotermia resuelve además el verano y el agua caliente.

  • El humo y los gases dentro de casa

    Una caldera quema dentro de la vivienda: tiene combustión, humos y salida de gases. La aerotermia no quema nada, así que dentro de casa no hay ni llama ni humos.

Tu instalación actual

Lo que se queda y lo que se va

La duda de fondo de casi todo el mundo es cuánta obra hay. Esta es la respuesta corta.

Se queda

  • Los radiadores

    Se aprovechan tal cual. Es lo normal y es lo que evita la obra.

  • Los tubos de la calefacción

    El circuito de agua de la casa no se toca.

  • El suelo radiante, si lo tienes

    Es la mejor pareja posible: trabaja a temperatura baja y ahí el rendimiento es máximo.

Se va

  • La caldera

    Se desmonta y se desconecta. Si quieres quedártela, es tuya.

  • El termo o el calentador de agua

    Deja de hacer falta: el agua caliente pasa a darla el mismo equipo.

El día a día

La casa se calienta de otra manera, y conviene saberlo antes

Una caldera da calor a golpes: calienta el agua muy caliente, la suelta y se apaga. Una bomba de calor hace lo contrario, y por eso la casa se nota distinta desde el primer día.

Una mano apoyada sobre un radiador templado en el salón de una vivienda, con la casa en uso al fondo
Templado y no ardiendo. No es que falle: es la prueba de que el equipo trabaja como debe, con agua a menos temperatura y de forma continua.
  • Se deja puesta y se olvida

    Con la caldera mucha gente juega a encender y apagar. Aquí no compensa: el equipo trabaja mejor manteniendo la casa estable que recuperándola desde fría. Se elige una temperatura y se deja.

  • Los radiadores estarán templados

    Al tacto no queman, y eso desconcierta el primer día. Están a menos temperatura pero casi todo el rato, así que la casa acaba a los grados que has puesto. Si un radiador quema, es que algo está mal ajustado.

  • Subir el termostato de golpe no la calienta antes

    Es la costumbre que más cuesta quitarse. Poner cinco grados de más no acelera nada: solo hace que el equipo trabaje forzado y luego se pase. La casa sube despacio y se queda.

A qué temperatura circula el agua

  • Tu caldera hoy

    70–80 °C

    Agua muy caliente en tandas cortas. El radiador quema y se enfría entre una y otra.

  • Aerotermia con tus radiadores

    45–55 °C

    Menos temperatura y de forma continua. Es el caso de casi todas las sustituciones.

  • Aerotermia con suelo radiante

    30–40 °C

    La pareja ideal, si tu casa ya lo tiene. Cuanto más baja es el agua, mejor rinde el equipo.

Cuanto más baja es la temperatura del agua, menos esfuerzo le cuesta al equipo dar el mismo calor. Por eso la aerotermia y los radiadores de toda la vida se llevan bien, pero no igual de bien que el suelo radiante.

Cómo lo hacemos

De la visita a la casa funcionando

La sustitución es un trabajo de días, no de semanas, porque la instalación de tubos y radiadores ya está hecha. Lo que lleva tiempo es lo de antes y lo de después.

  1. 01

    Visita y estudio

    Visitamos la vivienda o el local. Miramos la caldera que hay, los radiadores, por dónde van los tubos, dónde puede ir la unidad exterior y qué potencia eléctrica tienes contratada. Sin compromiso y sin coste.

  2. 02

    Propuesta cerrada

    Te pasamos el presupuesto llave en mano, con todo dentro: equipo, montaje, legalización ante Industria, licencias del Ayuntamiento y tramitación de los certificados de ahorro energético (CAE). Si tu caso necesita algún trabajo adicional, se valora en la visita y lo ves antes de firmar nada.

  3. 03

    Desinstalación

    Desmontamos el equipo actual y lo desconectamos. Si quieres quedarte tu caldera —hay quien se la lleva a otra casa— se te deja: es tuya y la decisión es tuya.

  4. 04

    Instalación

    Colocamos la unidad exterior, el módulo interior y el acumulador de agua caliente, y los conectamos a los tubos que ya existen. El sistema de calefacción queda sustituido en 24-72 horas, según lo que nos encontremos en la vivienda.

  5. 05

    Puesta en marcha

    Se ajusta la temperatura de trabajo, se equilibra el circuito y te enseñamos a manejarlo. Un equipo bien ajustado y mal explicado acaba funcionando mal.

  6. 06

    Papeleo

    Legalizamos ante Industria, tramitamos las licencias del Ayuntamiento y gestionamos los certificados de ahorro energético (CAE). Tú no vas a ninguna ventanilla.

Lo que se mira en la visita

Cuatro cosas deciden si el cambio sale redondo

Ninguna es un impedimento, pero las cuatro cambian el presupuesto y conviene saberlas antes de firmar nada, no a mitad de obra. Por eso es muy importante la visita de asesoramiento, y por eso el presupuesto por teléfono no existe.

  • A qué temperatura tienen que trabajar tus radiadores

    Es lo que más manda. Una bomba de calor rinde mucho más cuanto más baja es la temperatura del agua que tiene que dar. Con radiadores hace falta agua más caliente que con suelo radiante, así que el rendimiento es algo menor, pero a cambio no se levanta nada. Hay equipos preparados para trabajar a temperatura alta justamente para esto.

  • Cómo de bien aguanta el calor tu casa

    Una vivienda con ventanas antiguas y sin aislamiento pide más temperatura de agua para llegar al mismo confort. No es que la aerotermia no funcione: es que hay que dimensionarla para esa casa, y a veces compensa cambiar antes un par de ventanas.

  • La potencia eléctrica que tienes contratada

    Un equipo doméstico necesita su margen de potencia, y muchas viviendas antiguas tienen contratada la justa para lo de siempre. Si hay que ampliarla, es un coste que aparece a mitad de obra cuando nadie lo ha mirado. Nosotros lo miramos en la visita y te lo decimos entonces.

  • Dónde va la unidad exterior

    Necesita aire libre alrededor y un sitio donde no moleste el ruido ni a ti ni al vecino. En una vivienda unifamiliar casi siempre hay dónde; en patios cerrados y fachadas con normativa, hay que mirarlo.

Lo que deja de hacer falta

El gas, los humos y el cuarto de la caldera

Al quitar la combustión de la casa desaparecen tres cosas de golpe. Ninguna da problemas, pero conviene saber qué pasa con cada una.

  • El contrato del gas

    Si la casa no usa el gas para nada más —ni cocina, ni otro equipo—, el suministro deja de hacer falta y el contrato se puede dar de baja. Lo pide el titular a su comercializadora, y conviene hacerlo con la aerotermia ya funcionando, no antes.

  • La salida de humos

    El conducto por el que salían los gases de la combustión se queda sin uso, y se desconecta y se tapa al desmontar la caldera. Si lo que tienes es una chimenea de leña, esa es otra instalación y no se toca.

  • El sitio que ocupaba

    Donde estaba la caldera va el módulo interior, y al lado el acumulador del agua caliente, que es un depósito vertical del tamaño de un frigorífico estrecho. En un cuarto de calderas o en un garaje entra sin discusión; en un armario de cocina hay que mirarlo, y se mira en la visita.

El calendario

Cuándo conviene hacer el cambio

Un técnico y una clienta sentados a la mesa marcando con bolígrafo la fecha del montaje en un calendario, con el plano de la instalación y la carpeta de la empresa sobre la mesa
La fecha se elige con el plano hecho y el equipo decidido. Y elegirla es un lujo que solo se tiene si no vas con la caldera rota: en invierno manda la urgencia, no el calendario.

Se puede cambiar en cualquier época del año, pero no todas cuestan lo mismo de llevar. En pleno invierno es cuando más aprieta y cuando más cola hay, y además el montaje cae en los días en los que peor se lleva estar unas horas sin calefacción.

Lo cómodo es hacerlo templado: primavera, verano o principio de otoño. Se decide sin prisa, se elige el equipo con calma y la casa llega al invierno resuelta.

Y hay un plazo que sí es real: las obras de mejora energética en vivienda cuentan para la deducción del IRPF si están hechas antes de que acabe 2026, con su certificado energético en regla. Lo contamos entero en la página de subvenciones.

Ver las ayudas y sus plazos

Cada casa es distinta y eso no es una frase hecha

Dos viviendas de la misma calle con la misma caldera pueden necesitar equipos diferentes según cómo estén aisladas y qué radiadores tengan. Por eso no damos precios por teléfono: vamos, lo vemos y te pasamos una propuesta cerrada.

Lo que más se pregunta antes de cambiar

¿Tengo que cambiar los radiadores?

No. Lo normal es aprovechar los que ya tienes: es justo lo que evita la obra y lo que hace que la sustitución se resuelva en días. Con radiadores el equipo tiene que dar el agua más caliente que con suelo radiante, así que rinde algo menos, y por eso se dimensiona mirando tus radiadores y tu casa. Hay equipos preparados para trabajar a temperatura alta precisamente para estos casos.

¿Cuánto tiempo estoy sin calefacción ni agua caliente?

El cambio se hace entre 24 y 72 horas, según lo que nos encontremos en la vivienda. La horquilla es amplia a propósito: en una sustitución siempre puede aparecer algo que no se veía desde fuera, y preferimos decirte el plazo real antes que uno bonito.

¿Puedo quedarme mi caldera antigua?

Sí. Nosotros la desmontamos y la desconectamos, y si quieres conservarla —hay quien se la lleva a otra casa— se te deja. Es tuya y la decisión es tuya.

¿Hay que hacer obra?

En una sustitución, la obra es la del propio montaje: la máquina exterior, el módulo interior y las conexiones. Los tubos y los radiadores no se tocan. Levantar suelos solo tiene sentido si tú quieres pasar a suelo radiante, y eso ya es otra reforma.

¿Al quitar la caldera me hará falta más potencia eléctrica?

A veces sí. Al pasar de gasóleo o gas a aerotermia, la calefacción deja de quemar combustible y empieza a tirar de la luz, así que la potencia que te bastaba antes puede quedarse corta. Es un coste que aparece a mitad de obra cuando nadie lo ha mirado: en la visita revisamos el cuadro y la potencia que tienes contratada y te lo decimos entonces. En viviendas que ya tenían acumuladores eléctricos, lo normal es que no haga falta.

¿Funciona con el frío que hace aquí en invierno?

Sí. Los equipos actuales siguen dando calefacción con temperaturas exteriores bajo cero. Lo que ocurre es que el rendimiento baja cuando aprieta el frío, así que el equipo se dimensiona con la temperatura de diseño de tu municipio y no con la media del año. Una aerotermia que decepciona en enero casi siempre es una aerotermia mal calculada.

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Cada vivienda es distinta. El presupuesto depende de la instalación que tengas y de las necesidades de tu casa, así que lo vemos en una visita sin compromiso.

Qué tienes ahora (caldera de gasoil, de gas, radiadores, suelo radiante…) y qué te gustaría hacer. Opcional.

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