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Aerotermia con radiadores o suelo radiante: cómo elegir

Radiadores o suelo radiante con aerotermia: qué le pide cada uno al agua, cuánto tarda en calentar la casa y por qué la obra decide más que el confort.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

13 min de lectura · Actualizado el 24 de septiembre de 2026

Instalador arrodillado conectando al colector empotrado en la pared los circuitos de tubo rojo de un suelo radiante, con toda la planta de la vivienda cubierta de tubo sobre el panel aislante antes de verter el mortero

La respuesta corta: lo decide si vas a levantar el suelo

Entre aerotermia con radiadores o suelo radiante no gana uno de los dos en abstracto. Gana el que encaje con la obra que ya ibas a hacer: si la casa está habitada y no hay reforma por medio, los radiadores que ya tienes son el punto de partida razonable; si vas a levantar el suelo de todas formas, el suelo radiante es la mejor pareja que tiene una bomba de calor.

El IDAE lo dice sin rodeos en su guía sobre la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios, describiendo lo que supone poner suelo radiante en una vivienda que ya está construida:

La instalación de suelo radiante solo puede ser realizada levantando el suelo existente e, incluso, picando y rebajando solera en muchas ocasiones.

Y en la página siguiente, la consecuencia:

Por ello, esta solución es muy recomendable cuando se proyecte una reforma integral de la vivienda, ya que muchos de los costes de albañilería y nuevo pavimento se internalizan en el propio coste general de la obra.

Ahí está el criterio entero: el suelo radiante no se compara con los radiadores como se comparan dos equipos de un catálogo, sino con la obra que hay que hacer para ponerlo. Y esa obra encaja cuando ya estaba prevista por otro motivo.

Este artículo va de elegir entre los dos. Comprobar si tus radiadores concretos valen es otra pregunta, y está respondida en si se puede poner aerotermia con los radiadores actuales; las comprobaciones previas de un suelo radiante, en aerotermia con suelo radiante.

Lo que cada uno le pide al agua

Desde 2021 hay una frase del reglamento que enmarca a los dos. Es la IT 1.2.4.2.9 del RITE, añadida por el Real Decreto 178/2021, y dice literalmente:

Los emisores térmicos se dimensionarán para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC y de entrada en refrigeración superiores a 7 ºC.

En una línea están las dos mitades de la decisión. La primera, el techo de 60 °C en invierno, es la que aprieta a los radiadores: un radiador se homologa según la norma UNE-EN 442 con el agua entrando a 75 °C, y alimentado a 60 °C entrega bastante menos de lo que dice su catálogo. Cuánto menos, y qué se hace cuando no llega, está en la temperatura del agua en aerotermia con radiadores.

La segunda mitad —el suelo de 7 °C en refrigeración— es la que decide el verano, y la vemos más abajo.

El suelo radiante juega en el otro extremo de esa escala. El IDAE lo describe como «un tipo de emisor térmico muy eficiente, de baja temperatura, por lo que combina perfectamente con la bomba de calor y permite obtener los mayores rendimientos estacionales, tanto en invierno como en verano». La razón es conocida y ya está medida en esta web: cuanto más baja es la temperatura de impulsión —la del agua que sale de la máquina hacia el emisor—, menos electricidad gasta el equipo para dar el mismo calor. Las cifras de un ejemplo de fabricante están en las desventajas de la aerotermia, y quien reparte esa temperatura a lo largo del invierno es la curva climática.

Resumido, y sin que ninguna de las dos columnas sea «la buena»:

Radiadores que ya tienesSuelo radiante nuevo
Agua que necesitala más alta de los dos, y el RITE la deja por debajo de 60 °Cla más baja, que es donde la máquina rinde mejor
Obramínima: el circuito ya está puestolevantar el suelo de la vivienda
Cuándo encajasustitución de caldera en una casa habitadareforma integral, o vivienda de obra nueva
Reparto del calorpor convección, desde cada punto de la pareduniforme por toda la superficie pisada

Cuánto tarda cada uno en calentar una habitación

Esta es la diferencia que menos se cuenta y más se nota en el día a día, y no va de eficiencia: va de inercia térmica, que es lo que tarda un sistema en calentarse y en enfriarse. El IDAE la define como «la resistencia al cambio térmico» y avisa de que no es la misma en los dos: el suelo radiante presenta alta inercia, mientras que radiadores y fancoils «reflejan los cambios térmicos mucho más rápidamente».

Su guía lo pone en números con un ejemplo simplificado: una habitación de 12 m² sin muebles que se lleva de 10 °C a 21 °C con un emisor de 800 W.

Puesta en marcha de una habitación de 12 m²Radiador de baja temperatura o fancoilSuelo radiante
Energía necesaria1.228,50 kJ19.015 kJ
Tiempo de calentamiento0,43 horas6,60 horas

Quince veces más energía para arrancar, y la explicación está en el desglose del propio IDAE: de esos 19.015 kJ, 18.525 se van en calentar la masa de mortero. El agua y el aire cuestan prácticamente lo mismo en los dos casos.

Conviene leer la tabla por lo que es. Es un cálculo simplificado que el propio IDAE acota: no tiene en cuenta el tipo de suelo final, ni las pérdidas de energía, ni la inercia de las paredes y el mobiliario. No es lo que va a tardar tu casa; es el orden de magnitud de la diferencia entre los dos sistemas.

Y la contrapartida es simétrica, porque la inercia funciona en las dos direcciones. Cuando se alcanza la temperatura y el equipo para, el IDAE describe el radiador con el símil de «cuando se para el equipo se apaga la luz», mientras que el suelo radiante «sigue radiando calor, paulatinamente, durante varias horas», de modo que el usuario «no percibe variación de confort». Una vez la casa está en régimen, añade la guía, la energía que aporta cada sistema es la misma.

Cómo usas la casa pesa más de lo que parece

De lo anterior sale la pregunta que casi ninguna web plantea y que sin embargo descarta una de las dos opciones de golpe: cuántos días a la semana vives ahí.

El IDAE lo dice de frente: para que el confort y el ahorro alcancen los valores esperados con una bomba de calor, «la utilización del suelo radiante requiere, por lo general, un uso continuo (24h) durante toda la temporada de calefacción o refrigeración».

Traducido a decisiones concretas:

  • Vivienda habitual, ocupada a diario. El uso continuo es lo natural y el suelo radiante trabaja en su terreno. La inercia deja de ser un inconveniente y pasa a ser estabilidad.
  • Casa de fin de semana o segunda residencia. Un sistema que pide seis horas para arrancar y funcionar de forma continua encaja mal con llegar el viernes por la noche. Aquí los radiadores —o los fancoils, que responden aún más rápido— hacen mejor papel.
  • Casa habitada pero con horarios muy marcados, con la calefacción apagada media jornada. Es el caso intermedio, y el que hay que calcular: un suelo radiante obliga a replantear la forma de usarlo, no solo a instalarlo.

El IDAE añade el matiz que evita el error de bulto: la forma de convivir con esa inercia es regular por temperatura exterior y no a golpe de termostato, con sistemas que «reaccionan con antelación suficiente». Es decir, el suelo radiante no se apaga y se enciende, se deja trabajar.

Lo que cambia en verano

Aquí los dos sistemas dejan de ser comparables, y hay que decirlo con las palabras exactas del reglamento y de la guía.

Vuelve la segunda mitad de la IT 1.2.4.2.9: los emisores se dimensionan para temperaturas de entrada en refrigeración superiores a 7 °C. Un radiador no está pensado para llevar agua fría, así que con radiadores la aerotermia da calefacción y agua caliente, pero no refresca.

El suelo radiante sí puede hacerlo, con tres condiciones que el IDAE detalla y que conviene conocer antes de contar con ello:

  1. Se llama refrescamiento, no refrigeración. La guía marca la distinción de forma expresa. No hay deshumectación como en un equipo de aire: al bajar la temperatura del local, «la humedad relativa aumenta».
  2. La potencia es limitada. Según el IDAE, un valor medio de potencia de refrescamiento en suelo radiante «no suele superar los 30 W/m²», lo que para una habitación de 10 m² supone un máximo del orden de 300 W. Es un efecto apreciable solo en instalaciones con poca carga interna.
  3. Hay que vigilar la condensación. En ambientes húmedos y cálidos obligaría a impulsar el agua por encima de la temperatura de rocío, lo que reduce mucho la capacidad; existen sistemas con higrómetro que lo controlan.

Si lo que buscas es frío de verdad en verano con el mismo equipo, el emisor que lo resuelve no es ninguno de estos dos: son los fancoils, que sí tratan la humedad y por eso necesitan desagüe de condensados.

Cuándo compensa cada uno

Puesto en una tabla, y con la obra delante:

Tu situaciónLo razonable
Cambias la caldera y la casa sigue habitadaRadiadores, comprobando estancia por estancia si llegan a menos de 60 °C
Estás con una reforma integral o levantando suelosSuelo radiante, que es cuando su obra se internaliza en la que ya hay
Vivienda de obra nuevaSuelo radiante, sin discusión de obra
Casa de uso intermitente o de fin de semanaRadiadores o fancoils, por el tiempo de respuesta
Quieres también frío en veranoFancoils, solos o combinados con suelo radiante
Reformas solo una parte de la viviendaLos dos, en circuitos separados y con su válvula mezcladora cada uno
No puedes tocar el suelo pero quieres baja temperaturaTecho o pared radiante, que aparecen en la tabla de emisores de aerotermia

La fila que más sorprende es la penúltima, y es perfectamente normal: el IDAE publica esquemas de instalaciones que combinan circuitos de suelo radiante y de fancoils o radiadores, cada uno con su válvula mezcladora. Lo que no se puede es colgar los dos del mismo circuito y esperar que cada uno reciba su temperatura.

Cómo se decide en tu casa

La elección no se hace por gusto ni por lo que le fue bien a un vecino: se hace con el cálculo de pérdidas de la vivienda delante, estancia por estancia, y con la temperatura de agua que hace falta en cada una. Ese número es el que dice si tus radiadores llegan por debajo de 60 °C, si hace falta ampliar alguno o si tiene sentido plantear otro emisor.

Y hay una decisión previa que no es técnica y que conviene tener tomada antes de la visita: si hay reforma o no la hay. Con esa respuesta, la mitad del problema está resuelta.

En nuestros proyectos el emisor se decide después de ese cálculo y no antes, y la propuesta dice a qué temperatura de agua está pensada para trabajar. Puedes ver cómo planteamos una instalación de aerotermia completa o pedirnos una valoración para tu vivienda, con los radiadores que ya tienes o con la reforma que estés preparando.

Fuentes consultadas

  • La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios, 2023 — IDAE: página 49, con la relación de emisores compatibles con la bomba de calor —suelo radiante, radiadores y fancoils—, la definición de inercia térmica como resistencia al cambio térmico, la advertencia de que el suelo radiante presenta por lo general alta inercia térmica mientras que fancoils y radiadores reflejan los cambios mucho más rápidamente, la cita literal de la IT 1.2.4.2.9 del RITE tras el Real Decreto 178/2021, la definición de suelo radiante de la norma UNE-EN 1264 como sistema de calefacción por el suelo con tubos que transportan agua ocultos bajo dicho suelo, la precisión de que según esa definición el hilo radiante eléctrico no se considera suelo radiante, y la descripción del suelo radiante como emisor de baja temperatura muy eficiente que combina perfectamente con la bomba de calor y permite obtener los mayores rendimientos estacionales; página 52, con el uso en calefacción y refrescamiento —no refrigeración—, la ausencia de deshumectación y el consiguiente aumento de la humedad relativa, la limitación de la potencia de refrescamiento por estratificación del aire y salto térmico con un valor medio que no suele superar los 30 W/m² y un máximo del orden de 300 W para una habitación de 10 m², la necesidad de uso continuo (24h) durante toda la temporada, el papel de los sistemas de regulación que reaccionan con antelación suficiente, la condensación en ambientes húmedos y cálidos que obligaría a impulsar por encima de la temperatura de rocío y los higrómetros que la controlan, el espesor adicional de unos 8-10 cm que se resta a la altura en una instalación nueva, y la clasificación de los radiadores de «alta» temperatura como los calculados para impulsión cercana a 75-80 °C con uso horario intermitente de unas pocas horas al día; página 54, tabla 2‑10 de emisión de un radiador tipo, con las temperaturas de homologación de la UNE-EN 442; páginas 58 y 59, tablas 2‑12 y 2‑13, con el cálculo simplificado de la energía necesaria para calentar una habitación de 12 m² sin muebles de 10 °C a 21 °C —1.228,50 kJ con fancoil o radiador de baja temperatura frente a 19.015 kJ con suelo radiante, de los que 18.525 corresponden al mortero y 496,77 al aire en ambos casos— y con los tiempos de puesta en marcha de 0,43 y 6,60 horas para un elemento calefactor de 800 W, más la nota de que el cálculo no considera el tipo de suelo final, las pérdidas de energía ni las inercias de paredes y mobiliario, la indicación de que una vez alcanzada la temperatura la energía aportada es idéntica en ambos casos y los símiles de que en el radiador «se apaga la luz» al parar mientras el suelo radiante sigue radiando durante varias horas y el calor «se desvanece poco a poco»; página 64, gráfico 2‑49 de variación del COP de una bomba de calor aire-agua según la temperatura exterior y la de impulsión a 35, 45 y 55 °C en condiciones UNE-EN 14511; y páginas 160 y 161, con la afirmación de que la instalación de suelo radiante solo puede realizarse levantando el suelo existente e incluso picando y rebajando solera en muchas ocasiones, el grueso de mortero desde la generatriz del tubo no inferior a 5 cm y el grosor final del conjunto en torno a 8-10 cm desde la solera, y la recomendación de esta solución cuando se proyecte una reforma integral porque muchos de los costes de albañilería y nuevo pavimento se internalizan en el coste general de la obra. Consultado el 24 de septiembre de 2026.
  • Real Decreto 178/2021, que modifica el RITE e introduce la IT 1.2.4.2.9 sobre emisores térmicos — BOE: apartado cuarenta y tres, que añade la IT 1.2.4.2.9 «Emisores térmicos» con el texto literal de que los emisores térmicos se dimensionarán para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC y de entrada en refrigeración superiores a 7 ºC. Consultado el 24 de septiembre de 2026.
  • Real Decreto 1027/2007, Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, texto consolidado — BOE: texto vigente del RITE en el que se integra la IT 1.2.4.2.9. Consultado el 24 de septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner suelo radiante en unas estancias y dejar radiadores en otras?

Sí, y es una salida frecuente cuando solo se reforma una parte de la casa, pero no consiste en conectar las dos cosas al mismo circuito. Cada grupo de emisores pide una temperatura de agua distinta —el suelo radiante mucho más baja que un radiador—, así que el esquema hidráulico tiene que separarlos y darle a cada uno la suya. En los esquemas de instalación mixta que publica el IDAE, cada circuito aparece con su propia válvula mezcladora y su bomba. Si una propuesta junta suelo radiante y radiadores sin nombrar ese reparto, conviene preguntar cómo piensa dar dos temperaturas a la vez.

¿Cuánta altura se pierde al instalar suelo radiante en una vivienda ya construida?

Del orden de 8 a 10 centímetros medidos desde la solera, según el IDAE. La cuenta sale del grueso de mortero sobre el tubo, que no suele bajar de 5 centímetros, más el panel aislante, el tubo, los cruces y el pavimento nuevo. Por eso la guía advierte de que la instalación obliga a levantar el suelo existente y, en muchos casos, a picar y rebajar la solera. Es el dato que conviene llevar a la visita si la vivienda tiene poca altura libre, hay puertas de paso justas o el suelo tiene que casar con el de un rellano o una terraza.

¿El hilo radiante eléctrico sirve como suelo radiante para una aerotermia?

No es lo mismo ni sirve para eso. La norma UNE-EN 1264, que es la que define el suelo radiante, lo describe como un sistema en el que los tubos que transportan agua están ocultos bajo el suelo, y el IDAE recoge expresamente que, según esa definición, el hilo radiante eléctrico no se considera suelo radiante. La diferencia es práctica: una aerotermia calienta agua y necesita un circuito de agua al que entregarla. Un suelo de hilo eléctrico no le da ese circuito, así que no es un emisor al que una bomba de calor pueda conectarse.

¿Tarda de verdad varias horas en calentar una casa con suelo radiante?

En la puesta en marcha, sí, y es su manera de funcionar, no una avería. En el ejemplo simplificado del IDAE para una habitación de 12 m² que se lleva de 10 a 21 °C con un emisor de 800 W, el suelo radiante tarda 6,60 horas y un fancoil o un radiador de baja temperatura, 0,43. La diferencia está en que además del agua hay que calentar la masa de mortero. La contrapartida es simétrica: cuando el equipo para, el radiador deja de dar calor casi al momento y el suelo sigue radiando durante horas, así que la temperatura no se cae de golpe.

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