
La respuesta corta: seis son reales y tres de las que más se repiten no lo son
Estas seis son ciertas: la inversión inicial es mayor que la de una caldera, con radiadores no refresca en verano, rinde menos cuanto más frío hace fuera, la máquina de fuera ocupa sitio y se oye, puede obligar a revisar la potencia eléctrica contratada y en invierno hace algo llamativo que asusta el primer año. Ninguna descarta la instalación; todas cambian cómo se proyecta.
Las tres que no se sostienen —que no calienta en invierno, que obliga a levantar el suelo y que no sirve en una casa mal aislada— tienen respuesta con la norma delante, y están al final.
La inversión inicial es mayor que la de una caldera: el alcance se cierra antes de firmar
Es lo primero que sale y es verdad. Sustituir una caldera por otra caldera es un trabajo corto; poner una bomba de calor aire-agua —la máquina que coge el calor que ya hay en el aire de la calle y lo mete en el agua que recorre tu casa— arrastra más partidas: el equipo, el depósito del agua caliente, la parte hidráulica, la eléctrica, la retirada del sistema anterior y los trámites.
Lo que se hace con eso no es discutir el total, es cerrar el alcance por escrito: dos presupuestos con la misma cifra abajo pueden no incluir lo mismo. Lo que debe aparecer está en qué incluye una instalación llave en mano y el método para compararlos, en cómo comparar dos presupuestos. Hay además dos vías que reducen lo que acabas pagando: los CAE —los certificados de ahorro energético que genera retirar un sistema de combustión— y la deducción en la renta, las dos en subvenciones y ayudas.
Con radiadores no refresca en verano: el frío pide fancoils o suelo
Es la que más decepciones causa, porque el equipo se vende como «calor y frío» sin decir la condición. Con radiadores, la aerotermia calienta pero no refresca. El motivo es físico: al circular agua fría, las superficies bajan del punto de rocío —la temperatura a la que el vapor del aire se convierte en gotas— y aparece condensación. El manual de la Daikin Altherma 3 M lo cuantifica: «Con una temperatura ambiente de 25°C y una humedad relativa del 40%. Si la temperatura del evaporador del agua de impulsión es <12°C, se producirá condensación».
El manual de diseño de la gama Aquarea de Panasonic dice qué emisores valen para el frío —«sistemas integrados en la superficie, como resistencias de pared o suelo radiante, techos refrigerantes o, sobre todo, mediante ventiloconvectores»— y que los circuitos «que no son apropiados para el modo frío, se pueden desactivar».
«Ventiloconvectores» son los fancoils: equipos que dan frío y calor soplando aire, como un radiador con un ventilador dentro. Así que hay dos salidas y las dos se deciden en el proyecto: fancoils o suelo radiante en modo refrescante, con el límite que pone el propio fabricante —«la refrigeración de las estancias no se puede regular a una temperatura interior fija»—. Con los radiadores tendrás calefacción y agua caliente, y para el verano necesitarás otra cosa. Dicho antes no es un problema; dicho después, sí.
Rinde menos cuanto más frío hace fuera: por eso se dimensiona con el peor día del año
El COP —los kilovatios de calor que entrega por cada kilovatio de electricidad que gasta— baja cuando baja la temperatura de fuera, y baja también cuando sube la temperatura del agua que tiene que impulsar. La guía del IDAE sobre la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios publica este ejemplo de fabricante:
| Temperatura de fuera | COP impulsando a 35 °C | COP impulsando a 55 °C |
|---|---|---|
| 10 °C | 4,90 | 3,14 |
| 0 °C | 2,66 | 1,70 |
| −10 °C | 2,19 | 1,40 |
Dos consecuencias. La potencia se calcula para la temperatura de diseño de tu emplazamiento, no para la media del año: cómo se dimensiona una bomba de calor. Y cada grado de más en el agua se paga, así que elegir por dónde se reparte el calor es una decisión de consumo: la temperatura del agua con radiadores.
La máquina de fuera ocupa sitio y se oye: el emplazamiento se decide en la visita
Real, y a menudo es lo que decide si el proyecto sale. El IDAE lo dice sin rodeos: «Debido al tamaño de las unidades exteriores suele precisarse más espacio con equipos de aerotermia que las unidades exteriores habituales de aire acondicionado». Y no es solo la huella: necesita aire alrededor, las distancias de su fabricante, una salida para el agua que suelta y un acceso para trabajar. Los huecos, en cuánto espacio necesita la instalación; los criterios de sitio, en dónde colocar la unidad exterior.
Del ruido, la misma guía explica que se atenúa «mediante regulación y control (…) como mediante un aislamiento acústico adicional», y que los manuales traen reglas para estimarlo según la distancia, «por lo que puede detectarse este problema con antelación». Eso se pide antes de comprar y con la magnitud correcta, porque una misma máquina se anuncia con tres cifras de decibelios y las tres son ciertas: cómo leer la ficha técnica.
Puede hacer falta ampliar la potencia contratada, y se comprueba antes de empezar
La potencia contratada son los kilovatios que tu contrato de luz te deja consumir a la vez, y la bomba de calor entra en esa cuenta con todo lo demás. Cuanto menos pide la vivienda, menor es el equipo y menor la exigencia eléctrica: los equipos, dice el IDAE, «serán además de menor tamaño (…) además de precisar una menor potencia eléctrica contratada».
La comprobación no es solo el número del contrato: son el cuadro, las protecciones y los consumos que van a coincidir, como se detalla en la potencia eléctrica necesaria. Tiene que salir de la visita con una respuesta, no con un «ya veremos».
En invierno suelta vapor y cambia de sonido: es el desescarche, y se prevé en el proyecto
Cuenta como desventaja aunque no sea una avería, porque es el susto más habitual del primer invierno. Con frío y humedad se forma escarcha en la unidad exterior y la máquina la deshace sola cada cierto tiempo: durante esos minutos hace algo más de ruido, suelta una nube blanca y deja agua debajo. Qué es normal y qué no, en ¿es normal que salga vapor en invierno?.
Lo que casi nadie cuenta es de dónde sale esa energía. El IDAE: «la energía utilizada para derretir el hielo de la unidad exterior proviene de la instalación, concretamente del agua que circula por la misma»; y si no hay bastante agua circulando, «el equipo se detiene». Por eso condiciona el volumen de agua de la instalación y es uno de los motivos por los que a veces hace falta un depósito de inercia.
Tres desventajas que se repiten y no lo son
«No calienta en invierno»: la norma exige que siga dando calor a −7 °C
Una bomba de calor aire-agua se mide en las condiciones que fija el Reglamento (UE) 813/2013 de diseño ecológico de los equipos de calefacción. Su cuadro 4 establece, para el clima medio europeo, una temperatura de diseño de referencia de −10 °C y una temperatura límite de funcionamiento de −7 °C como máximo: tiene que seguir entregando calor al menos hasta ahí.
Su cuadro 5 reparte las 4.910 horas de la temporada de calefacción de referencia entre las temperaturas a las que ocurren: solo 73 caen a −7 °C o por debajo, y 686 por debajo de cero. El grueso sucede entre 0 y 12 °C, justo donde la tabla de arriba da sus mejores números. Y los equipos declaran hoy temperaturas de trabajo más bajas que ese mínimo legal —hasta dónde llega cada gama—, además de la resistencia de apoyo que Panasonic describe «de 3 a 9 kW» para «temperaturas exteriores muy bajas».
El matiz honesto es el del apartado anterior: no es que no caliente, es que los días más fríos rinde menos, y eso entra en el cálculo.
«Obliga a poner suelo radiante»: lo que manda es la temperatura del agua, no el emisor
No obliga. Lo que decide es a qué temperatura necesita el agua tu casa, y eso se comprueba radiador a radiador. Panasonic recomienda «una temperatura de suministro de 35 °C» en los sistemas integrados en la superficie y «45 °C» en radiadores, y añade la frase que zanja el mito: «con medidas de reacondicionamiento adecuadas, a menudo se pueden seguir usando los radiadores antiguos con una temperatura y una potencia calorífica menores», comprobando «mediante factores de conversión» si siguen dando lo que pide cada habitación. A veces salen todos y a veces hay que cambiar dos o tres: aerotermia con los radiadores actuales.
«No sirve en una casa mal aislada»: sirve, pero el aislamiento decide el tamaño del equipo
La frase tal cual es falsa y lo que hay detrás es verdad. La aerotermia funciona en una casa que pierde calor; lo que ocurre es que esa casa pide más potencia, y más potencia es una máquina mayor. El IDAE lo describe como un problema viejo del parque español: la deficiente calidad térmica de muchos edificios «es la que ha llevado, durante décadas, a sobredimensionar las instalaciones (…) para compensar las grandes pérdidas de energía a través de la envolvente». Y al revés, mejorarla «reduce drásticamente la carga térmica (…) y, consecuentemente, la nueva potencia necesaria que se debe instalar».
Así que cuando la casa se enfría en cuanto apagas, la conversación útil no es «aerotermia sí o no», es en qué orden gastar: una de las situaciones de cuándo conviene instalar aerotermia.
Los casos en los que lo honesto es decirlo antes
- Si lo que hay ya es eléctrico. Sin combustión que retirar no se generan certificados de ahorro energético; la instalación puede seguir teniendo sentido, pero con otros números.
- Si no hay un sitio viable para la máquina de fuera. Un patio interior compartido o una fachada protegida se miran antes de prometer nada.
- Si la casa pierde calor a mansalva. Cualquier sistema trabaja de más ahí, y parte de lo que se gana se lo queda la envolvente.
Los tres se hablan en la primera llamada, y están con más detalle en la página de instalación de aerotermia.
Conclusión
Las desventajas reales son de proyecto, no de tecnología: los radiadores o los fancoils si quieres frío en verano, la potencia calculada con el peor día del año, el sitio de la máquina y la instalación eléctrica. Ninguna se resuelve mirando un catálogo; todas se resuelven en la visita. Cuando esas decisiones no se toman a tiempo, lo que aparece después son los problemas más comunes de una instalación. Si estás pidiendo presupuestos y quieres que alguien te diga también lo que no encaja, cuéntanos tu caso.
Fuentes consultadas
- Reglamento (UE) nº 813/2013 de diseño ecológico de los equipos de calefacción — BOE: anexo III, cuadro 4, «Condiciones de diseño de referencia» —temperatura de diseño de referencia de −10 (−11) °C, temperatura bivalente de +2 °C máximo y temperatura límite de funcionamiento de −7 °C máximo—; y cuadro 5, con el reparto por temperatura exterior de las 4.910 horas de la temporada de calefacción de referencia europea. Consultado el 19 de septiembre de 2026.
- La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios — IDAE, 2023: gráfico 2‑49, variación del COP según la temperatura exterior y la de impulsión; apartado 3.2, sobre el sobredimensionado histórico por la calidad de la envolvente y la reducción de carga térmica, potencia instalada y potencia eléctrica contratada al mejorarla; apartado 3.5.3, sobre el espacio de las unidades exteriores y las medidas para atenuar el ruido; apartado 3.5.4, sobre el origen de la energía del desescarche. Consultado el 19 de septiembre de 2026.
- Manual de diseño e instalación de bombas de calor aire-agua Aquarea, generación J — Panasonic: emisores aptos para el modo frío y desactivación de los que no lo son; condensación por debajo del punto de rocío; refrigeración por suelo radiante no regulable a temperatura interior fija; temperaturas de suministro de 35 y 45 °C y reaprovechamiento de radiadores antiguos mediante factores de conversión; resistencia de apoyo de 3 a 9 kW. Consultado el 19 de septiembre de 2026.
- Manual de instalación de la Daikin Altherma 3 M, 4P685229-1E — Daikin: ejemplo de condensación con 25 °C ambiente y 40 % de humedad relativa cuando el agua de impulsión baja de 12 °C, y aislamiento del circuito de agua para evitarla en modo refrigeración. Consultado el 19 de septiembre de 2026.
