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Temperatura del agua en radiadores con aerotermia

A cuántos grados va el agua de unos radiadores, qué entrega el mismo radiador a 75, 65 o 60 °C y por qué el RITE los dimensiona por debajo de 60 °C.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

11 min de lectura · Actualizado el 6 de octubre de 2026

Instalador midiendo con un termómetro la temperatura de un radiador para comprobar la impulsión del circuito de calefacción

¿A cuántos grados tiene que ir el agua de los radiadores?

No es un número, es un rango que se mueve con el frío de la calle, y la cifra buena para tu casa es la más baja con la que cada habitación sigue llegando en un día frío de diseño. Con una caldera ese rango está arriba —los radiadores de alta temperatura se calculan para entrada cercana a los 75-80 °C, según el IDAE—; con una bomba de calor está más abajo: habitualmente entre 35 y 60 °C, también según el IDAE.

La temperatura de impulsión es la del agua que sale del equipo hacia los radiadores. Con una caldera se elige alta y se olvida; con aerotermia esa cifra es la que decide el consumo de toda la temporada, así que se calcula en vez de fijarse por costumbre.

Y no es un valor fijo durante el invierno. Se programa una curva de calefacción: el equipo impulsa más caliente cuanto más frío hace fuera, y aporta solo la energía que la vivienda está perdiendo en cada momento. El IDAE lo dice sin rodeos: para conseguir el máximo rendimiento «se debe procurar evitar el uso de temperaturas fijas de impulsión».

Qué pide la norma: por debajo de 60 °C a la entrada del radiador

El RITE —el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios— incorporó en 2021 una instrucción específica sobre emisores. La IT 1.2.4.2.9, añadida por el Real Decreto 178/2021, dice literalmente:

Los emisores térmicos se dimensionarán para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC y de entrada en refrigeración superiores a 7 ºC.

Conviene saber que cambiar una caldera por una aerotermia no es una reparación: es una reforma a efectos del reglamento. El artículo 2.3 del Real Decreto 1027/2007 considera reforma tanto «la sustitución por otro de diferentes características [...] de equipos generadores de calor o de frío» como «el cambio del tipo de energía utilizada». Por eso la instalación se proyecta y se registra, y por eso la temperatura de diseño se justifica por escrito. El alcance documental lo detallamos en la guía sobre legalización de aerotermia en Madrid.

Cuánto calor da el mismo radiador a cada temperatura

Aquí está el nudo del asunto. Un radiador se homologa según la norma UNE-EN 442 en unas condiciones concretas —75 °C de entrada y 65 °C de salida, con el local a 20 °C— y la potencia que aparece en el catálogo es la de ese ensayo. Baja el agua y baja la entrega, sin tocar el radiador.

Esta es la tabla simplificada que publica el IDAE para un radiador tipo, con el local a 20 °C:

Agua de entradaAgua de salidaEmisión térmica
75 °C65 °C100 %
65 °C55 °C75 %
60 °C50 °C60 %

La primera fila son las condiciones de ensayo de la UNE-EN 442; la segunda y la tercera corresponden a los criterios de dimensionado que el RITE fijó en 2013 y en 2021. La lectura práctica es directa: a 60 °C de entrada, ese radiador entrega alrededor del 60 % de la potencia de su catálogo. Si tus radiadores se calcularon con margen —cosa frecuente—, ese 60 % puede seguir cubriendo la habitación. Si se calcularon justos, no.

Por eso la comprobación se hace estancia por estancia y con el catálogo del fabricante delante: cada modelo tiene su propia curva característica y el IDAE advierte de que esa tabla es orientativa. Lo que entrega un radiador depende de la diferencia entre la temperatura media del agua y la del local, elevada a un exponente que publica cada fabricante para cada modelo.

La cifra que decide es la media del agua en el radiador

Hay un detalle que explica por qué dos circuitos con mandos distintos calientan igual. Lo que marca la entrega de un radiador no es la temperatura que sale del generador, sino la media entre el agua que entra y la que sale, comparada con la del local. La tabla completa del IDAE lo enseña con una fila que la versión reducida de arriba no incluye: un circuito a 80/60 °C entrega el mismo 100 % que el de 75/65, porque los dos promedian 70 °C. Por eso subir el mando de 75 a 80 no da más calor si el retorno baja lo mismo.

Esa misma tabla añade un dato que casi nunca se cuenta: los dos criterios del RITE no se comprueban en el mismo punto. El de 2013 lo mide sobre la media del radiador —65 °C de entrada y 55 de salida, media de 60— y deja la emisión en el 75 %. El de 2021 lo mide a la entrada: 60 de entrada, 50 de salida, media de 55 y emisión del 60 %. El número del reglamento sigue siendo sesenta; lo que se ha movido es dónde se mide, y ahí están los quince puntos de potencia que se pierden entre una fila y la otra.

En el día a día, además, no se marca un número y se olvida: se programa una curva climática que sube el agua cuanto más frío hace fuera. El IDAE publica el ejemplo de una instalación centralizada con radiadores convencionales en la que, con 8 °C en la calle, la impulsión que se pide es de 55 °C, con salto de 10 °C y retorno a 45 °C. La inclinación de esa curva depende del aislamiento del edificio: cuanto menos pierde la casa, menos tiene que subir el agua cuando aprieta el frío.

Por qué la ficha del equipo habla de 35 y de 55 °C

Al comparar equipos aparecen dos cifras que no son la de tu casa. Las fija la normativa europea de diseño ecológico, el Reglamento (UE) 813/2013, que define la aplicación de baja temperatura como aquella en la que la bomba de calor entrega su capacidad declarada a 35 °C a la salida del intercambiador interior, y la aplicación de temperatura media como la que la entrega a 55 °C.

Son condiciones de ensayo pensadas para que dos equipos se puedan comparar entre sí, no una previsión de lo que hará en tu casa. Una vivienda con radiadores existentes suele necesitar bastante más que esos 35 °C, así que el rendimiento que aparece en la etiqueta a baja temperatura no es el que tendrá tu instalación. Pide el dato en las condiciones que se van a proyectar.

El rendimiento cambia con la temperatura de impulsión

Cada grado de más se nota en el consumo eléctrico. El IDAE publica, a modo de ejemplo, el COP de una bomba de calor aire-agua: los kilovatios de calor obtenidos por cada kilovatio eléctrico consumido. Las filas son la temperatura que hace fuera y las columnas, la de impulsión:

Fuera35 °C45 °C55 °C
5 °C3,502,802,24
0 °C2,662,131,70
−5 °C2,381,901,52

Son datos de un fabricante concreto en condiciones de ensayo, no un resultado garantizado en una vivienda: cada modelo tiene su propia curva y hay que pedirla. Lo que sí enseña la tabla es la tendencia, y es constante: subir la impulsión de 35 a 55 °C recorta el rendimiento en torno a un tercio a igual temperatura exterior. Ese es el motivo real por el que merece la pena pelear cada grado a la baja.

El caudal: el cambio que casi nadie menciona

Este punto se pasa por alto y provoca sorpresas en la puesta en marcha. No cambia solo la temperatura: cambia el salto térmico, que es la diferencia entre el agua que entra al radiador y la que sale.

Un circuito de radiadores de alta temperatura está dimensionado en origen para un salto grande: el IDAE lo tabula en 20 K —80 °C de entrada y 60 de salida— y usa esos 20 K como el salto de trabajo de la caldera en sus propios ejemplos de cálculo de tubería. Una bomba de calor va muy por debajo: el salto que la guía recomienda para calefacción es de 5 K, y en su ejemplo de tubería trabaja con 10 K. Para entregar la misma potencia con menos salto hay que mover más agua, y la proporción la deja escrita sin rodeos: el caudal de un salto de 5 K es el doble que el de 10 K y el cuádruple que el de 20 K.

De ahí que el estudio no termine en los radiadores. Hay que revisar el diámetro de las tuberías, las válvulas, el circulador y el equilibrado del circuito. Un equipo bien elegido sobre una red que no deja pasar el caudal necesario no rinde lo que promete su ficha.

Cómo se baja la temperatura que necesita tu casa

Cuando el cálculo pide más de lo razonable, hay margen antes de renunciar. El propio IDAE apunta varias salidas, y casi siempre se combinan:

  1. Ampliar los emisores justos. Añadir elementos o sustituir por radiadores de baja temperatura en las dos o tres habitaciones que no llegan, en lugar de subir la impulsión de toda la vivienda por ellas.
  2. Ampliar el horario de funcionamiento. A menor temperatura, más horas de trabajo continuo y menos arranques. Es el ajuste más barato y el primero que se prueba.
  3. Mejorar la envolvente. Menos pérdidas significan menos potencia necesaria y, con ella, menor pendiente de la curva de calefacción.
  4. Cambiar el emisor donde compense. El suelo radiante trabaja a temperaturas mucho más bajas y los fancoils —los equipos que dan frío y calor por aire— permiten además refrescar en verano, algo que los radiadores no hacen.
  5. Elegir un equipo preparado para más temperatura. Hay modelos de alta temperatura, como el Daikin Altherma 3 H HT, que entregan agua a 70 °C solo con la bomba de calor. Es una opción válida cuando la obra no compensa, asumiendo el rendimiento que muestra la tabla anterior; cuándo compensa de verdad lo desarrollamos en la guía sobre aerotermia de alta temperatura.

Qué debe decir el presupuesto sobre la temperatura

Antes de firmar, comprueba que la propuesta recoja estos cinco puntos:

  • la temperatura de impulsión de proyecto y la temperatura exterior de diseño con la que se ha calculado;
  • la potencia que aporta cada radiador a esa temperatura, no la del catálogo;
  • qué emisores se conservan tal cual y cuáles se amplían o se sustituyen;
  • el caudal previsto y qué se hace con tuberías, válvulas y circulador;
  • la curva de calefacción que se dejará programada en la puesta en marcha.

Si falta la primera, el resto del presupuesto no se puede comprobar. Para ver si tus emisores actuales encajan, sigue por la guía sobre aerotermia con los radiadores que ya tienes; si quieres el cálculo completo de tu vivienda, nuestro servicio de instalación de aerotermia parte siempre de la visita técnica y puedes pedirnos una valoración.

Fuentes consultadas

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