
La respuesta corta: esa letra sirve para comparar máquinas, no para prever tu factura
La etiqueta de un frigorífico lleva una letra. La de una bomba de calor para calefacción lleva dos, y ninguna de las dos está calculada con el clima de Madrid ni con la temperatura a la que va a trabajar tu casa.
No es un defecto de la etiqueta: es para lo que está hecha. El Reglamento delegado (UE) 811/2013, que es la norma europea que fija qué aparece en ella, obliga a calcular la clase siempre en las mismas condiciones para que dos equipos de dos fabricantes distintos se puedan poner uno al lado del otro. Lo que no hace —ni pretende— es estimar lo que vas a gastar en tu vivienda.
Así que la etiqueta sí sirve, y mucho, si se lee sabiendo qué mide cada cosa. Estos son los siete elementos que la norma obliga a que figuren en la de una bomba de calor:
- El nombre o la marca del proveedor.
- El identificador del modelo.
- La función de calefacción para las aplicaciones de temperatura media y de baja temperatura.
- La clase de eficiencia en condiciones climáticas medias, para cada una de esas dos aplicaciones.
- La potencia calorífica nominal en kW, en condiciones climáticas medias, más frías y más cálidas.
- Un mapa de temperaturas de Europa con tres zonas indicativas.
- El nivel de potencia acústica LWA, en interiores —si procede— y en exteriores, en decibelios.
Las dos letras son dos temperaturas de ensayo: 35 y 55 °C
La misma norma define las dos aplicaciones con números redondos. La aplicación de baja temperatura es aquella en la que la máquina entrega su capacidad declarada con el agua saliendo a 35 °C, que es la temperatura típica de un suelo radiante (los tubos de agua caliente bajo el suelo). La aplicación de temperatura media es la misma prueba con el agua a 55 °C, que es el terreno de los radiadores.
Por eso el mismo equipo luce dos clases distintas. En el catálogo profesional de la gama Daikin Altherma 3, la unidad exterior ERGA04DV combinada con la interior EHVX-S23D declara A++ a 55 °C y A+++ a 35 °C; las otras dos unidades de esa misma tabla repiten el patrón. Y en la página comercial de otra de sus gamas, la Daikin Altherma 3 M, la ficha se resume en una sola línea: «Etiqueta energética calefacción: hasta A+++ (A+++ a D)».
Ese «hasta» es la palabra que conviene cazar. Casi siempre es la letra de los 35 °C, la del suelo radiante. Si tu casa tiene radiadores, la columna que te describe es la otra.
Cuánta agua caliente pide realmente cada tipo de emisor, y por qué pelear cada grado a la baja cambia el consumo, lo desarrollamos en la temperatura del agua en aerotermia con radiadores.
Las dos letras no se miden con la misma regla
Aquí está el detalle que hace que muchas comparaciones caseras salgan al revés, y es literal en la norma: las dos columnas usan dos tablas distintas.
Antes hace falta explicar un símbolo. La letra sale de la eficiencia energética estacional de calefacción, que la norma escribe ηs y define como la relación entre la demanda de calefacción de toda una temporada y la energía consumida para cubrirla, expresada en porcentaje. Puede pasar del 100 % porque la máquina mueve calor del aire de la calle en vez de fabricarlo quemando algo.
El anexo II del Reglamento 811/2013 da dos cuadros. El primero vale para el caso general —la columna de 55 °C— y el segundo, solo para las aplicaciones de baja temperatura, la columna de 35 °C:
| Clase | Escala general (columna de 55 °C) | Escala de baja temperatura (columna de 35 °C) |
|---|---|---|
| A+++ | ηs ≥ 150 | ηs ≥ 175 |
| A++ | 125 ≤ ηs < 150 | 150 ≤ ηs < 175 |
| A+ | 98 ≤ ηs < 125 | 123 ≤ ηs < 150 |
| A | 90 ≤ ηs < 98 | 115 ≤ ηs < 123 |
| B | 82 ≤ ηs < 90 | 107 ≤ ηs < 115 |
| C | 75 ≤ ηs < 82 | 100 ≤ ηs < 107 |
| D | 36 ≤ ηs < 75 | 61 ≤ ηs < 100 |
La columna de 35 °C es más exigente en todos los tramos. Un ejemplo con un número redondo: una máquina con ηs del 140 % sería A++ en la columna de 55 °C y A+ en la de 35 °C, con el mismo rendimiento y en la misma etiqueta.
De ahí salen dos consecuencias prácticas:
- Las dos letras de una misma etiqueta no se comparan entre sí. Que una baje de A+++ a A++ al pasar de 35 a 55 °C no dice cuánto empeora: parte del salto es el cambio de tabla.
- Sí se comparan las letras de la misma columna entre dos equipos, que es exactamente para lo que existe la etiqueta.
Conviene saber además que desde el 26 de septiembre de 2019 estos equipos llevan la segunda etiqueta prevista en la norma, con la escala de A+++ a D. Las clases E, F y G siguen escritas en el reglamento, pero ya no aparecen en las etiquetas nuevas, así que una D no es «la mitad de la tabla»: es el último peldaño.
El mapa de Europa cambia los kilovatios, no la letra
El mapa con tres zonas de colores induce a pensar que la letra se ajusta a cada zona. No es así, y la norma lo dice de forma expresa: la clase se determina siempre en condiciones climáticas medias. Lo que sí se declara para las tres zonas es la potencia calorífica nominal en kilovatios.
Las tres zonas tampoco son una región difusa. El reglamento las define por ciudades de referencia:
| Zona de la etiqueta | Ciudad de referencia |
|---|---|
| Condiciones climáticas más frías | Helsinki |
| Condiciones climáticas medias | Estrasburgo |
| Condiciones climáticas más cálidas | Atenas |
Es decir: la letra grande de la etiqueta que vas a ver en Madrid está calculada con el clima de Estrasburgo. Y la obligación alcanza también a la publicidad, porque la norma exige que cualquier anuncio del modelo que mencione energía o precio cite la clase en condiciones climáticas medias.
Esto no invalida la etiqueta, la sitúa. Como todos los fabricantes están obligados a la misma referencia, la letra es una vara de medir común y honesta. Lo que no es, es una predicción para tu casa. Los kilovatios que necesita tu vivienda salen de un cálculo de cargas, no de la etiqueta ni de los metros cuadrados: lo contamos en cómo se dimensiona una bomba de calor para una vivienda.
Los decibelios de la etiqueta son una magnitud concreta
El dato acústico que obliga a declarar la etiqueta es el nivel de potencia acústica LWA, redondeado al entero, en interiores cuando proceda y en exteriores. No es el ruido que se oirá desde la ventana del dormitorio: es el que emite la fuente, con independencia de dónde se coloque.
Esa distinción decide si dos presupuestos son comparables y si la máquina cumplirá el límite de noche de la ordenanza. Está desarrollada, con los límites de Madrid, en cómo leer la ficha técnica de ruido de una aerotermia.
La etiqueta del conjunto es otra etiqueta distinta
Este es el punto donde más fácil es confundirse de documento, y no por mala fe: son dos etiquetas legítimas con el mismo formato.
Además de la etiqueta del equipo, el Reglamento 811/2013 prevé la de un equipo combinado: la bomba de calor más un control de temperatura y, en su caso, un dispositivo solar. El propio reglamento explica que ese tipo de sistemas «puede alcanzar la clase más eficiente A+++», y no es ningún truco: su ficha parte de la eficiencia de la máquina y le suma lo que aportan el control de temperatura y el dispositivo solar.
El registro europeo de productos lo trata igual de separado: los equipos y los conjuntos figuran como dos categorías distintas, las dos amparadas por el Reglamento 811/2013.
Ninguna de las dos etiquetas engaña. Lo que hay que preguntar es cuál te están enseñando: si la A+++ de la propuesta es la del conjunto, la máquina sola puede estar un escalón o dos por debajo, y conviene saber de cuál de las dos se está hablando.
La ficha del producto lleva los números que la etiqueta redondea
La etiqueta enseña letras y enteros. La ficha del producto, que el anexo IV obliga a entregar con el equipo, lleva los números finos. Para una bomba de calor debe incluir:
- La clase de eficiencia del modelo.
- La potencia calorífica nominal en kW y el valor de ηs en porcentaje, en condiciones climáticas medias.
- El consumo anual de energía en kWh, también en condiciones medias.
- Los mismos tres datos —kW, ηs y consumo anual— en condiciones más frías y más cálidas.
- El nivel de potencia acústica en interiores y en exteriores.
El valor de ηs es el que merece pedirse siempre, porque una letra es un tramo ancho: en la columna de 55 °C, la clase A+ cubre desde el 98 hasta el 125 %. Dos equipos con la misma letra pueden llevarse casi treinta puntos.
Se puede comprobar sin fiarse del folleto
Desde el 1 de enero de 2019, el Reglamento (UE) 2017/1369 obliga a los proveedores a registrar en una base de datos europea los modelos con etiqueta energética antes de venderlos, y esa base tiene una parte pública orientada al consumidor. Los modelos puestos en el mercado entre agosto de 2017 y enero de 2019 debían quedar registrados como muy tarde el 30 de junio de 2019, así que un equipo con unos años también debería estar.
Se consulta en el registro EPREL, por categoría e identificador de modelo. Un aviso para no perder el tiempo: la etiqueta de estos equipos no lleva código QR, porque el diseño que fija el Reglamento 811/2013 no lo incluye entre sus elementos. La búsqueda se hace escribiendo el identificador del modelo, que es justamente el dato que conviene exigir por escrito.
Qué pedir antes de firmar
Con lo anterior, la conversación deja de ser sobre letras y pasa a ser sobre datos. Pide que la propuesta recoja:
- Las dos clases con su temperatura al lado, no un «hasta A+++» suelto.
- El valor de ηs en porcentaje de cada una, porque la letra es un tramo y el porcentaje es el número.
- Si la clase que te enseñan es la del equipo o la del conjunto, y en el segundo caso, cuál es la del equipo solo.
- La potencia calorífica nominal en kW y con qué cálculo de cargas se ha elegido esa potencia para tu vivienda.
- El nivel de potencia acústica, con la magnitud y la distancia, no un decibelio suelto.
- El identificador exacto del modelo, unidad exterior e interior, para poder comprobarlo tú en el registro europeo.
Si el punto 6 no está, lo demás no se puede verificar. La elección del equipo forma parte del estudio previo de nuestra instalación de aerotermia en Madrid, y si quieres que miremos qué necesita tu casa antes de comparar etiquetas, puedes pedirnos una valoración.
Fuentes consultadas
- Reglamento delegado (UE) 811/2013 de etiquetado energético — BOE, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Reglamento (UE) 2017/1369 por el que se establece un marco para el etiquetado energético — BOE, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Normativa de etiquetado energético — MITECO, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Registro europeo de productos para el etiquetado energético (EPREL) — IDAE, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Registro EPREL — Comisión Europea, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Catálogo profesional Daikin Altherma 3 — Daikin España, consultado el 11 de septiembre de 2026.
- Daikin Altherma 3 M, ficha de producto — Daikin España, consultado el 11 de septiembre de 2026.
