
El error principal es comparar totales sin comparar alcance
Dos presupuestos de aerotermia pueden terminar en cifras diferentes porque no incluyen el mismo equipo, los mismos trabajos ni los mismos trámites. Mirar solo el total impide saber si estás comparando dos soluciones equivalentes o una propuesta completa con otra todavía sin cerrar.
Estos son los errores más importantes que conviene evitar antes de aceptar un presupuesto.
1. Pedir una cifra sin que hayan estudiado la vivienda
Una estimación inicial puede orientar una conversación, pero no sustituye la visita y el cálculo. La superficie no explica por sí sola cuánto calor pierde la casa, a qué temperatura trabajan los radiadores, cuánta agua caliente se necesita o qué recorrido tendrá la instalación.
Pregunta qué datos se han utilizado para dimensionar el equipo. Si la respuesta se limita a los metros cuadrados, falta información. La guía sobre dimensionado de aerotermia recoge los factores que deben cruzarse.
2. Aceptar una gama sin identificar el modelo
El presupuesto debe permitir saber qué se va a instalar. «Bomba de calor de alta eficiencia» o el nombre de una gama no identifican un equipo concreto.
Pide marca, modelo, configuración y prestaciones en las condiciones de trabajo previstas para tu vivienda. La potencia que aparece destacada en un catálogo puede estar medida a una temperatura exterior y de agua distinta de la que necesitará tu casa en invierno.
3. Dar por hecho que los radiadores sirven
La aerotermia puede funcionar con radiadores existentes, pero esa compatibilidad se comprueba. Hay que relacionar la pérdida de calor de cada estancia con la capacidad del radiador a la temperatura de agua que puede proporcionar la bomba de calor.
El error puede ir en dos direcciones: cambiar todos los radiadores sin haber calculado si hace falta o conservarlos sin comprobar si entregarán el calor necesario. Pregunta qué temperatura de impulsión se ha usado y si el cálculo se ha hecho habitación por habitación. Aquí explicamos cómo revisar la aerotermia con radiadores existentes.
4. No revisar dónde irá cada componente
La propuesta debe reservar sitio para la unidad exterior, el módulo interior y el depósito de agua caliente cuando corresponda. También debe prever accesos, recorridos de tuberías, ventilación y evacuación de condensados, que es el agua que produce el equipo durante su funcionamiento.
Una ubicación elegida solo por cercanía puede complicar el acceso o trasladar ruido a una ventana. Antes de aceptar, pide un esquema o una explicación clara de dónde se colocará la unidad exterior y cuánto espacio ocupará el conjunto.
5. Suponer que toda la parte eléctrica está incluida
Una bomba de calor necesita alimentación y protecciones adecuadas. El presupuesto debe decir si incluye el cableado y las protecciones desde el cuadro, y si se ha revisado la potencia disponible en la vivienda.
Una posible ampliación de la potencia contratada pertenece al contrato eléctrico del propietario, pero debe detectarse antes de la obra. Pregunta qué potencia máxima puede demandar el sistema propuesto y qué adaptación concreta está incluida. La respuesta no se obtiene sumando sin más la potencia térmica del equipo: lo explicamos en potencia eléctrica necesaria para aerotermia.
6. Confundir desmontaje con retirada
Si se sustituye una caldera, conviene definir quién la desconecta, quién la desmonta y qué ocurre después con ella. Son trabajos distintos. El propietario puede querer conservar el equipo, por lo que la palabra «desinstalación» no autoriza a dar por supuesto su destino.
También hay que documentar el sistema anterior antes de tocarlo si se van a tramitar certificados de ahorro energético. La placa, el modelo y las fotografías pueden ser difíciles de recuperar cuando la caldera ya no está.
7. No preguntar por legalización, licencia y entrega final
Montaje y legalización no son sinónimos. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, conocido como RITE, prevé proyecto o memoria técnica según el caso, certificado de instalación y registro para la puesta en servicio de determinadas instalaciones.
El trámite municipal es independiente. Pregunta quién prepara la documentación ante Industria, quién gestiona lo que pida el ayuntamiento, si las tasas están incluidas y qué papeles recibirás al terminar. Una propuesta llave en mano debe contestarlo por escrito.
8. Restar ayudas o CAE como si ya estuvieran concedidos
Un certificado de ahorro energético, o CAE, requiere que la actuación sea elegible, se documente, se verifique y se tramite. Una subvención depende de una convocatoria, sus requisitos, sus plazos y el presupuesto disponible. Ninguna de las dos vías debe presentarse como un descuento automático sin revisar el caso.
Pide que la propuesta separe el coste del proyecto de cualquier ayuda estimada. También debe indicar quién tramita el expediente, qué documentación necesitas aportar y qué ocurre si la solicitud exige subsanar datos.
Las preguntas que vuelven comparable un presupuesto
Antes de decidir, intenta responder estas ocho:
- ¿Qué cálculo justifica el equipo elegido?
- ¿Qué marca, modelo y configuración se instalarán?
- ¿Se han comprobado los radiadores o el suelo radiante?
- ¿Dónde irá cada unidad y por dónde pasarán las conexiones?
- ¿Qué parte hidráulica y eléctrica está incluida?
- ¿Qué ocurre con el equipo anterior?
- ¿Quién tramita industria, ayuntamiento y CAE?
- ¿Qué documentos recibirás al finalizar?
Si una respuesta no aparece, no significa necesariamente que el presupuesto sea incorrecto: significa que todavía no está lo bastante definido para compararlo. Puedes consultar cómo planteamos una instalación de aerotermia en Madrid o enviarnos la propuesta para revisar el alcance de tu vivienda.
