
La respuesta corta: la lista empieza por los papeles, no por la máquina
Para cambiar una caldera de gasóleo por aerotermia hay que mirar dos instalaciones y no una. La aerotermia sustituye a la caldera, que es la instalación térmica de la casa. El depósito, sus tuberías y su arqueta son otra cosa: una instalación de almacenamiento de combustible, con su propio reglamento, su propio expediente y su propio camino de salida. No se cierra sola porque la caldera deje de encenderse.
Esa es la diferencia real entre venir del gasóleo y venir del gas, y es la que ordena esta lista. La otra es de calendario: buena parte de lo que hace falta para la ayuda y para el expediente solo se puede hacer mientras la caldera sigue montada y encendida. El día que baja de su sitio, esos papeles ya no se pueden fabricar hacia atrás.
Seis cosas, y ninguna es la máquina nueva:
- Los papeles del depósito, que dependen de un número: su capacidad.
- Qué se hace con el depósito, que es una decisión aparte y se pone por escrito.
- La clasificación energética anterior, que es de donde sale el cálculo de los certificados de ahorro energético, los CAE.
- Las fotos de la instalación con la caldera todavía puesta.
- Si la caldera se queda o no se queda, porque cambia el expediente.
- El último repostaje, que se decide antes de encargarlo.
Qué ocurre el día de la obra, de quién es el equipo que se desmonta y qué papeles cambian de nombre está contado aparte en qué ocurre con tu caldera actual. Esto de aquí es lo de antes.
Por qué en una casa de gasóleo hay dos expedientes
El gasóleo de calefacción no es un suministro que llega por una tubería de la calle: es un producto que se compra, se transporta y se guarda en tu casa. Y guardarlo tiene reglamento propio.
El Reglamento de Instalaciones Petrolíferas clasifica los productos por su punto de inflamación —la temperatura a la que sus vapores pueden arder— y sitúa el gasóleo en la clase C:
Clase C. Hidrocarburos cuyo punto de inflamación esté comprendido entre 55 ºC y 100 ºC, tales como el gasoil, fuel-oil, diésel-oil, etc.
Y la instrucción técnica que desarrolla el almacenamiento para consumo propio, la MI-IP 03, dice en su campo de aplicación, sin rodeos, que entran las instalaciones domésticas de calefacción. Su apartado 2.1 las enumera y la letra c) es literalmente esta:
Instalaciones de combustibles para calefacción, climatización y agua caliente sanitaria.
O sea: el depósito del jardín o del cuarto de calderas es una instalación reglamentada, con titular y con papeles, igual que la caldera lo es por el lado del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE. Cuando se pone aerotermia, el RITE considera que hay una reforma de la instalación térmica y se vuelve a registrar; eso está explicado en cómo legalizar una instalación de aerotermia en Madrid. Lo que no hace ese registro es tocar el segundo expediente.
La misma MI-IP 03 deja claro de quién es ese segundo expediente mientras exista. Su apartado 36, sobre las obligaciones de los titulares, dice:
El titular de las instalaciones comprendida en esta instrucción técnica, queda obligado a mantenerlas en correcto estado de funcionamiento y será responsable, en todo momento, del cumplimiento de los requisitos técnicos y de seguridad que la misma establece, sin perjuicio de la legislación de protección del medio ambiente aplicable.
No hay que ser experto en nada de esto. Basta con saber que existe, porque es lo que explica los dos puntos siguientes.
1. Los papeles del depósito dependen de un número: los litros
Aquí hay algo concreto y fácil de comprobar. Lo que se presentó en su día ante la administración depende de la capacidad del depósito y de si está dentro o fuera del edificio. Los apartados 32, 33 y 34 de la MI-IP 03 fijan tres escalones para el gasóleo:
| Capacidad | Interior | Exterior | Qué se presentó |
|---|---|---|---|
| Grande | más de 3.000 l | más de 5.000 l | proyecto técnico y certificado final de obra de la dirección facultativa |
| Intermedia | más de 1.000 y hasta 3.000 l | más de 1.000 y hasta 5.000 l | memoria resumida y croquis, más certificado final, firmados por un instalador de productos petrolíferos líquidos |
| Pequeña | 1.000 l o menos | 1.000 l o menos | nada: la instrucción excluye del trámite de presentar documentación |
De esa tabla, el escalón intermedio es el de casi cualquier vivienda unifamiliar, y el documento que le corresponde cabe en dos folios. La instrucción lo describe así:
En estos casos será suficiente la presentación ante el órgano territorial competente, de documento (memoria resumida y croquis) en el que se describa y detalle la misma, y certificado final acreditativo de la adaptación de las instalaciones a la Instrucción Técnica Complementaria, responsabilizándose de la instalación, firmados ambos por un instalador de P.P.L. de la empresa instaladora de la obra.
Ese papel merece una búsqueda antes de la visita, y no por trámite: dice la capacidad, dice si el depósito es enterrado o de superficie y dice de qué año es. Son exactamente los tres datos con los que se decide el punto siguiente, y buscarlos con la casa tranquila cuesta menos que buscarlos con el técnico delante. Suelen estar en la carpeta de la casa, con la escritura o con el boletín eléctrico; si no aparecen, el registro está en el órgano competente en materia de industria de la comunidad autónoma.
Y el tercer escalón explica una cosa que sorprende: si el depósito es pequeño, es normal que no haya ningún papel. No es que se perdiera; es que la instrucción no pedía presentarlo, aunque las normas de seguridad sí se aplicaran igual.
2. Qué se hace con el depósito es una decisión aparte, y se pone por escrito
Este es el punto donde conviene no dar nada por hecho, y por eso va con su propio apartado en vez de darse por resuelto en una frase.
Existe una instrucción dedicada solo a esto, la MI-IP 06, aprobada precisamente porque el reglamento anterior no decía nada al respecto. Su artículo 1 delimita a quién le aplica, y la excepción es otra vez el mismo número de litros:
Esta instrucción tiene por objeto regular las actuaciones que deben realizarse sobre los tanques que están en desuso y vayan a ser puestos fuera de servicio y que durante su vida útil hayan estado destinados al almacenamiento de productos petrolíferos líquidos (PPL), con la excepción de los que hayan contenido productos de las clases C o D y su capacidad no supere los 1.000 litros.
Fíjate en la simetría, porque es lo que hace fácil situarse: los 1.000 litros deciden a la vez si tu depósito tuvo papeles al entrar y si tiene procedimiento reglado al salir. Un depósito pequeño queda fuera de las dos cosas; a partir de ahí, dentro de las dos.
Tres datos más que ordenan la conversación, y ninguno es una promesa:
- Lo ejecuta una empresa reparadora de productos petrolíferos líquidos, que es una habilitación distinta de la de quien monta una instalación térmica. Por eso es una partida propia y no un apéndice de la obra de aerotermia.
- Termina en un certificado. El artículo 3 dice que la empresa reparadora «a la finalización de los trabajos, extenderá un certificado» de que se ha seguido el procedimiento y de que los residuos se han gestionado conforme a la normativa.
- Y el titular presenta documentación. El artículo 4 obliga a los titulares a presentar ante el órgano competente de la comunidad autónoma la documentación que acredite las operaciones realizadas, el certificado y el documento de control de residuos.
Con eso en la mano, la regla práctica es corta: qué se hace con el depósito se mira en la visita, con la capacidad y el emplazamiento reales delante, y se ve por escrito en el presupuesto antes de firmar. Ni se da por supuesto que va incluido ni se da por supuesto lo contrario. Es la misma disciplina que se aplica a cualquier partida que no se pueda cerrar sin ver la casa, y está en la lista de qué preguntar para preparar la visita técnica.
3. El cálculo del CAE sale de la clasificación energética de la casa
Aquí hay una idea equivocada muy extendida, y desmontarla ahorra disgustos: mucha gente da por hecho que los certificados de ahorro energético —los CAE, que son los títulos que se generan al sustituir un sistema de combustión por uno más eficiente— se calculan con sus facturas de gasóleo. No se calculan con eso.
La ficha RES060 del catálogo del Ministerio para la Transición Ecológica, que es la que cubre la «sustitución de caldera de combustión por una bomba de calor de accionamiento eléctrico», define las variables de su fórmula. Y las dos que pesan salen del mismo documento:
| Variable | De dónde sale, según la ficha |
|---|---|
| Demanda de calefacción | «según certificado de eficiencia energética antes de la actuación» |
| Demanda de agua caliente | «según certificado de eficiencia energética antes de la actuación» |
| Superficie | «Superficie útil habitable del edificio o vivienda» |
| Rendimiento de la caldera | valor fijo de 0,92, y la ficha admite como alternativa «el valor de la última inspección» |
Conviene decir de qué documento hablamos, porque son dos cosas distintas que se confunden todo el rato. La clasificación energética de la vivienda —eso que la ficha llama, con su nombre oficial, certificado de eficiencia energética— es el papel de la letra, el que describe cómo se comporta la casa. Los CAE son otra cosa: son los certificados que acredita el ahorro de la actuación. El primero es un dato de entrada del segundo, y no al revés.
Dicho eso, lo que importa para una lista previa es la palabra «antes». La propia ficha lo repite en su documentación exigible, donde hay dos puntos que solo se pueden cumplir a medias si nadie se ocupa a tiempo:
Informe fotográfico de la instalación térmica antes y después de la actuación.
Certificado final de eficiencia energética del edificio con el justificante de registro. Alternativamente se admitirá el certificado correspondiente al estado previo justo antes del inicio de la actuación, con el justificante de registro, y que incluya como mejora la actuación objeto del ahorro energético.
Traducido: la mitad «antes» de las dos cosas solo existe si alguien la hace mientras la caldera sigue en pie. Un particular no tramita por su cuenta estos certificados —quién interviene y por qué está en legalización y CAE de aerotermia—, pero sí depende de él que el expediente tenga con qué trabajar. Qué fotografiar exactamente y qué guardar está en qué documentar antes de retirar la caldera, y el mapa de las tres vías de ayuda, en subvenciones y ayudas para aerotermia.
Un apunte que tranquiliza y que también sale de la ficha: su ámbito de aplicación dice que «la actuación no afecta a los elementos terminales que configuran la instalación térmica». Es decir, los radiadores de la casa siguen siendo los mismos, que es justo lo que más se pregunta al venir de gasóleo. Cómo trabajan con una bomba de calor está en aerotermia con los radiadores actuales.
4. Si la caldera se va a quedar, se dice antes
Hay quien no quiere desprenderse de la caldera y prefiere dejarla conectada para los días más duros. Es una opción legítima, pero no es neutra para el expediente, y por eso entra en la lista previa.
La ficha RES060 la contempla, y la manda a un anexo aparte:
Ver Anexo III para aquellos casos donde la caldera de combustión se mantenga para situaciones de emergencia, fortuita o de respaldo cuando las condiciones climáticas lo requieran en las zonas climáticas D1, D2, D3 y E1.
Dos consecuencias que conviene tener claras antes de decidir. La primera: no es un caso libre, depende de la zona climática que le corresponda a tu dirección y va por otra vía dentro del propio catálogo. La segunda, y es la que enlaza con todo lo anterior: si la caldera se queda conectada, el depósito sigue en servicio, así que los dos apartados de arriba cambian de sentido por completo.
Sea cual sea la decisión, se toma antes de la obra y no a mitad. Lo que sí es tuyo pase lo que pase es el equipo que se desmonte: eso está contado en qué ocurre con tu caldera actual.
5. El último repostaje se decide antes de encargarlo
Este es el punto más práctico de toda la lista y el que menos aparece escrito en ningún sitio.
El gasóleo se compra por adelantado y en cantidad, y llenar el depósito la semana antes de cambiar el sistema deja producto guardado en una instalación que está a punto de dejar de usarse. Ese producto no desaparece: forma parte de lo que hay que resolver, y lo que se haga con él depende de cuánto quede.
No hay una regla que valga para todo el mundo, porque depende del calendario de la obra, de lo que reste en el depósito y de la decisión del apartado 2. La regla útil es otra y es de sentido común: antes de encargar el siguiente repostaje, conviene saber en qué mes se va a hacer el cambio. Es una llamada de teléfono y evita la conversación incómoda de después.
6. Lo que solo se puede hacer con la caldera todavía en su sitio
Para cerrar, lo que hay que hacer y no solo buscar, y que tiene fecha de caducidad natural: el día que la caldera se desconecta.
- Las fotos de la instalación térmica completa, con el equipo montado, encendido y con la placa de características legible.
- La clasificación energética anterior, encargada y registrada antes de empezar la obra.
- Los papeles del depósito, localizados, y una foto suya con su placa si la tiene.
- Los albaranes de gasóleo que conserves. No entran en la lista de documentación de la ficha, pero describen el punto de partida mejor que la memoria, y en una casa de gasóleo son el único historial que existe: no hay contador ni distribuidora que lo guarde por ti.
La casa antigua añade alguna comprobación más —qué hay dentro de los muros, qué edad tiene la instalación eléctrica—, y esas están en aerotermia en una vivienda antigua de Madrid.
La lista, en una pantalla
- Buscar la memoria o el proyecto del depósito, y anotar capacidad, emplazamiento y año.
- Comprobar si esa capacidad está por encima o por debajo de 1.000 litros.
- Pedir que el presupuesto diga qué se hace con el depósito, con nombre y apellidos.
- Encargar la clasificación energética del estado anterior antes de que empiece la obra.
- Hacer el informe fotográfico «antes» con la caldera montada y la placa visible.
- Decidir si la caldera se queda conectada y decirlo antes.
- Reunir los albaranes de gasóleo que haya en casa.
- Hablar del calendario antes del siguiente repostaje.
Ocho puntos, ninguno cuesta dinero de resolver y casi todos cuestan dinero si se resuelven tarde. Si estás en ese momento, cuéntanos cómo es tu vivienda y lo vemos en una visita sin compromiso; y si quieres ver antes cómo planteamos el trabajo completo, aquí explicamos la sustitución de caldera de gas o gasóleo por aerotermia.
Fuentes consultadas
- Real Decreto 2085/1994, Reglamento de Instalaciones Petrolíferas, texto consolidado — BOE: clasificación de los productos petrolíferos por su punto de inflamación, con la definición literal de la clase C —hidrocarburos cuyo punto de inflamación esté comprendido entre 55 ºC y 100 ºC, tales como el gasoil, fuel-oil, diésel-oil— y las de las clases A, B y D. Consultado el 26 de septiembre de 2026.
- Real Decreto 1427/1997, Instrucción Técnica Complementaria MI-IP 03 «Instalaciones petrolíferas para uso propio», texto consolidado — BOE: apartado 2.1, letra c), que incluye en el campo de aplicación las instalaciones de combustibles para calefacción, climatización y agua caliente sanitaria; capítulo VIII sobre comunicación de instalaciones, con el apartado 32 y su tabla de capacidades que obligan a proyecto técnico y certificado final de obra —más de 3.000 litros en interior y más de 5.000 en exterior para las clases C y D—, el apartado 33 y su tabla del tramo que se resuelve con memoria resumida, croquis y certificado final firmados por un instalador de productos petrolíferos líquidos, y el apartado 34, que excluye del trámite de presentación de documentación a las capacidades inferiores; y apartado 36, sobre la obligación del titular de mantener las instalaciones en correcto estado de funcionamiento y su responsabilidad sobre los requisitos técnicos y de seguridad. Consultado el 26 de septiembre de 2026.
- Real Decreto 1416/2006, Instrucción Técnica Complementaria MI-IP 06 «Procedimiento para dejar fuera de servicio los tanques de almacenamiento de productos petrolíferos líquidos», texto consolidado — BOE: artículo 1, con el objeto y ámbito de aplicación y la excepción literal de los tanques que hayan contenido productos de las clases C o D cuya capacidad no supere los 1.000 litros; artículo 2, que somete los tanques incluidos a un procedimiento de puesta fuera de servicio denominado anulación del tanque; artículo 3, que atribuye la ejecución a empresas reparadoras y les obliga a extender un certificado a la finalización de los trabajos; y artículo 4, sobre la obligación de los titulares de presentar ante el órgano competente de la comunidad autónoma la documentación acreditativa, el certificado y el documento de control y seguimiento de residuos. Consultado el 26 de septiembre de 2026.
- Ficha RES060 «Sustitución de caldera de combustión por una bomba de calor de accionamiento eléctrico», versión V1.1 del catálogo de actuaciones vigente — Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico: ámbito de aplicación, con la precisión de que la actuación no afecta a los elementos terminales que configuran la instalación térmica y con la nota al pie que remite al Anexo III para los casos en que la caldera de combustión se mantenga para situaciones de emergencia, fortuita o de respaldo en las zonas climáticas D1, D2, D3 y E1; apartado 3 de cálculo del ahorro, con la definición de las variables de demanda de calefacción y de agua caliente según certificado de eficiencia energética antes de la actuación, la superficie útil habitable y el rendimiento de caldera de combustible fósil de 0,92 con la alternativa del valor de la última inspección; y apartado 5 de documentación, con el informe fotográfico de la instalación térmica antes y después de la actuación y el certificado de eficiencia energética del edificio con su justificante de registro, admitiéndose alternativamente el correspondiente al estado previo justo antes del inicio de la actuación. Consultado el 26 de septiembre de 2026.
Preguntas frecuentes
¿Cambiar a aerotermia obliga a quitar el depósito de gasóleo?
No son la misma decisión. La aerotermia sustituye a la caldera, que es la instalación térmica de la casa; el depósito y sus tuberías pertenecen a otra instalación, la de almacenamiento de combustible, que tiene su propio reglamento y su propio expediente. Cambiar el generador no cierra ese segundo expediente por sí solo, y existe un procedimiento reglamentario para dejar un depósito fuera de servicio, con la excepción de los que hayan contenido gasóleo y no superen los 1.000 litros. Qué se hace con el tuyo se mira en la visita, con la capacidad y el emplazamiento reales delante, y se pone por escrito en el presupuesto: no es algo que se deba dar por supuesto en ningún sentido.
¿Las facturas del gasóleo sirven para calcular el CAE de la sustitución?
No son el dato con el que se hace el cálculo, y conviene saberlo antes para no confiarlo a un papel que no toca. La ficha RES060 del catálogo del Ministerio calcula el ahorro con la demanda de calefacción y de agua caliente que figura en la clasificación energética de la vivienda antes de la actuación y con la superficie útil habitable; el rendimiento de la caldera de combustible fósil entra en la fórmula con un valor fijo de 0,92, y la propia ficha admite como alternativa el valor de la última inspección. Los albaranes del gasóleo siguen siendo útiles para describir el punto de partida, pero no aparecen en la lista de documentación de la ficha. Lo que sí aparece, y solo existe si alguien lo hace a tiempo, es la mitad «antes» del informe fotográfico y de la clasificación energética.
¿Puedo dejar la caldera de gasóleo conectada como apoyo para los días más fríos?
Es una opción que existe, pero cambia el expediente y por eso hay que decirla antes y no después. La ficha RES060 remite ese supuesto a un anexo aparte, para «aquellos casos donde la caldera de combustión se mantenga para situaciones de emergencia, fortuita o de respaldo cuando las condiciones climáticas lo requieran en las zonas climáticas D1, D2, D3 y E1». O sea que no es un caso libre: depende de la zona climática de tu dirección y se tramita por otra vía. Si la caldera se queda conectada, además, el depósito sigue en servicio y la lista de papeles que hay que reunir es otra.
¿Qué documentación debería tener del depósito de gasóleo y de qué depende?
Depende de la capacidad y de si está dentro o fuera del edificio, y esos dos datos deciden qué se presentó en su día ante el órgano competente de la comunidad autónoma. Para el gasóleo, por encima de 3.000 litros en interior o de 5.000 en exterior hizo falta proyecto técnico y certificado final de obra. Por encima de 1.000 litros y hasta esos límites basta con una memoria resumida y un croquis más un certificado final firmados por un instalador de productos petrolíferos líquidos. Con 1.000 litros o menos, la propia instrucción excluye la instalación del trámite de presentar documentación, aunque las normas de seguridad siguen aplicando. Merece la pena localizar ese papel antes de la visita: identifica la capacidad, el emplazamiento y el año, que es justo lo que hay que tener delante para decidir.
