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Cómo preparar la visita técnica para aerotermia

Qué papeles tener a mano, qué rincones dejar accesibles y qué preguntar durante la visita técnica de aerotermia para que salga de ella un presupuesto cerrado.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

10 min de lectura · Actualizado el 13 de septiembre de 2026

Técnico midiendo con cinta métrica un radiador de una vivienda mientras la propietaria sostiene su factura de la luz, con la caldera de la casa al fondo

La respuesta corta: media hora de preparación decide si sales con un presupuesto o con un «ya te confirmo»

La visita técnica es el momento en el que alguien mide tu casa para saber qué equipo necesita. Si ese día falta un dato o hay una puerta cerrada, el presupuesto se queda a medias y hay que volver.

Con estas cinco cosas resueltas, la visita suele terminar con todo lo necesario para redactarlo:

  1. Una factura de la luz reciente, que es donde aparece la potencia que tienes contratada.
  2. Los papeles de la caldera o del equipo actual: factura de compra, manual o, como mínimo, la placa metálica que lleva pegada con la marca, el modelo y su potencia.
  3. Acceso libre al cuarto donde está la caldera, al cuadro eléctrico y a la pared, patio o terraza donde podría ir la unidad exterior.
  4. Un rato para recorrer la casa entera, habitación por habitación, sin prisa.
  5. Tus preguntas escritas, porque delante del técnico se contestan en un minuto y por teléfono cuestan tres llamadas.

El resto de este artículo desarrolla cada punto y explica una cosa que casi nadie cuenta: hay comprobaciones que solo pueden hacerse mientras tu equipo actual sigue montado, y perderlas cuesta dinero.

Una visita comercial y una visita técnica no miden lo mismo

Conviene saber a cuál te has apuntado, porque el nombre se usa para las dos cosas.

  • Una visita comercial sirve para conocer el caso y orientar: qué buscas, qué sistema tienes, qué presupuesto manejas. Puede terminar en una horquilla aproximada.
  • Una visita técnica sirve para calcular. Se toman medidas, se fotografían recorridos, se anota el estado de la instalación existente y se sale con los datos necesarios para dimensionar el equipo y describir los trabajos.

No es una distinción de vocabulario: cambia lo que puedes esperar al final. Si te van a dar una cifra cerrada, alguien tiene que haber medido antes. Y si nadie ha medido, esa cifra todavía puede moverse. En errores al pedir presupuesto de aerotermia está la lista de lo que suele quedar sin definir.

Cuando concretes la cita, pregunta directamente cuál de las dos es y cuánto va a durar. Una visita técnica en una vivienda unifamiliar no se despacha en quince minutos.

Cuatro documentos que conviene tener localizados

No hace falta buscarlos el mismo día. Basta con tenerlos a mano.

La factura de la luz. Ahí figura la potencia contratada y el consumo de los últimos periodos. La potencia contratada marca el punto de partida para saber si la instalación cabe en lo que ya tienes o si hay que revisar el contrato, un asunto que no se resuelve sumando sin más los kilovatios del equipo: lo explicamos en potencia eléctrica necesaria para aerotermia.

Lo que identifique a tu equipo actual. La factura de la instalación, el manual o la placa de características. Con marca, modelo y potencia se sabe de qué se viene, y ese dato es el que permite después comparar con lo que se va a poner.

Algo que sitúe la vivienda. Un plano, aunque sea el del proyecto original, ahorra media visita. Si no lo tienes, la referencia catastral permite consultar la superficie y el año de construcción en el Catastro, y el año de construcción condiciona bastante el aislamiento con el que se va a contar.

La clasificación energética de la vivienda, si ya tiene una. Es el documento con la letra de la A a la G que se exige al vender o alquilar. Si existe y sigue en vigor, puede ahorrar un trámite; si no existe, conviene saberlo antes de empezar por el motivo del apartado siguiente.

Si prefieres adelantar trabajo antes incluso de la cita, en qué espacio necesita una instalación de aerotermia explicamos qué fotografías y medidas permiten una primera comprobación a distancia.

Cinco sitios de la casa que tienen que estar accesibles ese día

Este es el punto que más visitas repite, y no por falta de interés: son rincones que normalmente están llenos.

  1. El cuarto de la caldera. Hay que ver el equipo por los cuatro lados, leer su placa, seguir las tuberías que salen de él y comprobar la salida de humos. Si es un armario con cosas dentro, hay que vaciarlo antes.
  2. El cuadro eléctrico. Se abre, se mira qué protecciones hay y por dónde se podría llevar una línea nueva.
  3. El sitio candidato para la unidad exterior. Patio, terraza, cubierta, jardín o fachada. Hay que poder llegar y medir. Los criterios que se aplican al elegirlo están en dónde colocar la unidad exterior de aerotermia.
  4. El camino entre ambos puntos. Por ahí van a pasar tuberías y cable. Falsos techos, patinillos, armarios empotrados y huecos de escalera forman parte del recorrido, así que conviene poder abrirlos.
  5. El desagüe más cercano a la unidad exterior. Una bomba de calor genera condensados —el agua que suelta el equipo al funcionar, sobre todo cuando se descongela en invierno— y esa agua tiene que ir a algún sitio previsto.

Y un sexto que solo aplica a veces: el hueco donde iría el depósito de agua caliente, si se va a producir con el mismo equipo el agua del grifo y de la ducha.

Lo que el técnico va a mirar habitación por habitación

Saber qué busca ayuda a acompañarlo en vez de esperar en el salón.

  • Los radiadores: cuántos hay, de qué material, cuántos elementos tiene cada uno y qué medidas. No es un recuento burocrático. La aerotermia trabaja mejor con agua más templada que una caldera, y la capacidad de cada radiador a esa temperatura es lo que decide si sirve tal cual, si hay que cambiar alguno o si conviene otro tipo de emisor.
  • La superficie y la altura de cada estancia, y cuáles se usan de verdad. Una habitación cerrada todo el año no pide lo mismo que un salón.
  • Ventanas, orientación y cerramientos: cuántos cristales tiene cada ventana, si hay persianas, qué paredes dan a la calle y cuáles a un vecino.
  • El termostato y cómo lo usáis: a qué temperatura, cuántas horas, si se apaga por la noche.
  • El agua caliente: cuántas personas viven en la casa, cuántos baños hay y si alguna vez se duchan dos a la vez.

Todo esto alimenta un cálculo, no una intuición. En cómo se dimensiona una instalación de aerotermia está el detalle de qué se cruza con qué.

Si notas que nada de esto se pregunta y la conversación va directa a un modelo de máquina, ahí tienes la señal más clara de que la propuesta va a venir sin cálculo detrás.

Hay cosas que solo se pueden hacer con el equipo actual todavía puesto

Este es el apartado que más dinero mueve de todo el artículo, y el que peor se entiende, porque parece papeleo y es un plazo.

Para los certificados de ahorro energético, los CAE. Retirar una caldera de gas o de gasóleo y poner una bomba de calor genera un ahorro que puede certificarse y que tiene valor económico. Un particular no puede solicitar un CAE por su cuenta: el Ministerio para la Transición Ecológica lo explica en sus preguntas frecuentes del Sistema de CAE, donde solo los sujetos obligados y los sujetos delegados pueden pedir su emisión, y el propietario cede su ahorro mediante un acuerdo firmado. Lo que sí depende de ti es que el expediente tenga con qué documentar de dónde venías, y eso se fotografía antes de tocar nada. La lista completa está en qué documentar antes de retirar la caldera.

Para la deducción en la declaración de la renta. La mejora se acredita comparando dos clasificaciones energéticas de la vivienda, una anterior y otra posterior a la obra. Y la anterior tiene una condición de fecha que no admite arreglo posterior: la disposición adicional quincuagésima de la Ley del IRPF exige que esté expedida antes del inicio de las obras, y que entre su expedición y ese inicio no hayan pasado más de dos años. La misma norma deja fuera de la deducción las cantidades pagadas en efectivo. Las tres vías de ayuda y sus requisitos están en subvenciones y ayudas para aerotermia.

Por eso merece la pena sacar el tema en la visita, aunque todavía no hayas decidido nada. El día que se desmonta el equipo actual, esas dos puertas se cierran solas.

Si vives en un piso, la visita empieza antes de la visita

En vivienda unifamiliar el propietario decide. En un edificio con varios vecinos hay una pregunta previa: dónde puede ir la unidad exterior y quién tiene que autorizarlo.

Conviene llegar a la cita sabiendo si el edificio tiene patio interior, si la fachada tiene alguna protección y qué dicen los estatutos de la comunidad sobre instalaciones individuales. No hace falta tenerlo resuelto: hace falta saber a quién preguntar, porque esa respuesta puede cambiar el equipo elegido. El recorrido completo está en aerotermia en un piso de Madrid: permisos.

Seis preguntas que se contestan mejor con el técnico delante

Escríbelas antes. Delante cuestan un minuto; después, tres llamadas.

  1. ¿Con qué temperatura de agua habéis calculado los radiadores de mi casa?
  2. ¿Dónde iría exactamente la unidad exterior y por dónde pasarían las tuberías?
  3. ¿Qué trabajos de albañilería o electricidad entran y cuáles no?
  4. ¿Qué documentación técnica hará falta para registrar la instalación?
  5. ¿Quién presenta lo de Industria y lo que pida el Ayuntamiento?
  6. ¿Qué tengo que conservar o fotografiar antes de que se desmonte la caldera?

Sobre la cuarta, un dato útil para interpretar la respuesta: el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE, pide proyecto por encima de 70 kW de potencia térmica nominal y admite memoria técnica entre 5 y 70 kW, según su artículo 15. Una vivienda normal se mueve muy por debajo de ese techo, así que lo habitual es memoria técnica; si alguien te habla de proyecto para una casa corriente, pregunta por qué.

Qué deberías tener cuando el técnico se va

No hace falta que salga el presupuesto firmado ese mismo día. Sí que quede claro esto:

  • Qué se ha medido y qué falta por comprobar, si queda algo.
  • Dónde irá cada pieza: unidad exterior, módulo interior y depósito de agua caliente si lo hay.
  • Qué pasa con tu equipo actual: quién lo desconecta, quién lo desmonta y qué se hace con él después, que lo decides tú.
  • Una fecha para recibir la propuesta por escrito.
  • Quién es tu interlocutor de aquí en adelante.

Cuando llegue el documento, la forma de leerlo está en qué incluye una instalación llave en mano: sirve para comprobar que el alcance escrito coincide con lo que se habló en tu casa.

Si quieres que veamos tu caso, cuéntanos cómo es tu vivienda y concretamos la visita, que es sin compromiso. Y si prefieres saber antes cómo planteamos el trabajo, aquí explicamos nuestra instalación de aerotermia en Madrid.

Fuentes consultadas

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