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Qué consume la aerotermia en invierno y de qué depende

Qué consume una aerotermia en invierno: compresor, apoyo eléctrico, desescarche, circuladora y agua caliente, y por qué el dato del folleto no es el tuyo.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

19 min de lectura · Actualizado el 21 de septiembre de 2026

Unidad exterior de aerotermia funcionando al anochecer junto a la pared de una vivienda, con una nube de vapor blanco saliendo por la parte superior, agua goteando sobre los apoyos de hormigón, escarcha en el jardín y el salón iluminado al fondo

La respuesta corta: el compresor se lleva casi todo, y el número sale de una división

Una aerotermia en invierno consume electricidad, y la cantidad sale de una división de dos términos:

los kilovatios hora de calor que pide tu casa, divididos entre el rendimiento con el que la máquina los produce ese día.

Esa es toda la física. Lo que complica la conversación es que ninguno de los dos términos es un dato del catálogo: el de arriba lo pone tu vivienda y el de abajo cambia cada hora, según la temperatura que haya en la calle y la temperatura a la que circule el agua por tus emisores.

Y hay un segundo matiz que casi nunca se cuenta: la aerotermia no tiene un consumo, tiene varios a la vez. En un día de enero se reparten así, de mayor a menor:

  1. El compresor, que es el que mueve el calor y se lleva la mayor parte.
  2. El apoyo eléctrico, una resistencia que entra en los días más fríos y que consume como una estufa.
  3. El desescarche, los minutos en que la máquina se deshiela a sí misma.
  4. La bomba circuladora, que empuja el agua por el circuito siempre que hay demanda.
  5. Los consumos en reposo, que existen aunque no estés calentando nada.
  6. El agua caliente del grifo y la ducha, que es un consumo aparte y en invierno sube.

Este artículo va de los seis: dónde está publicado el dato oficial, por qué ese dato no es tu factura y qué cinco cosas mueven de verdad el número.

En Madrid el invierno concentra el trabajo: casi dos tercios entre noviembre y febrero

Antes de hablar de la máquina conviene saber cuánto trabajo hay. La magnitud que lo mide se llama grados-día de calefacción: suma, día a día, cuántos grados le faltan al aire de la calle para llegar a una temperatura de referencia. Cuantos más grados-día, más calor hay que meter en la casa.

El IDAE los publica mes a mes y estación por estación en su guía técnica de condiciones climáticas exteriores de proyecto, con datos de 1998 a 2007. Para la estación de Madrid-Retiro, con base 20/20 —la que corresponde a una casa que se quiere a esa temperatura—, el reparto del año es este:

MesGrados-día de calefacción (base 20/20)
Enero434
Febrero346
Marzo284
Abril227
Mayo128
Junio28
Julio11
Agosto12
Septiembre49
Octubre167
Noviembre329
Diciembre425
Año2.440

Sumando las cuatro filas de noviembre a febrero salen 1.534 de esos 2.440 grados-día: el 63 % del año en cuatro meses. Diciembre y enero solos son el 35 %.

De ahí la primera conclusión práctica, y es una buena noticia para leer el resto: el consumo de calefacción de una vivienda en Madrid es, básicamente, el de su invierno. Lo que pase en abril o en octubre apenas mueve el total.

El consumo anual de tu equipo ya está publicado, en kilovatios hora

Esta es la parte que sorprende a casi todo el mundo: el fabricante está obligado por ley a publicar un consumo anual en kilovatios hora, y ese documento se puede pedir antes de firmar nada.

Lo manda el Reglamento Delegado (UE) 811/2013, el de etiquetado energético de los equipos de calefacción. Su anexo IV enumera lo que tiene que llevar la ficha de información del producto, y para un equipo que además prepara agua caliente pide dos cifras separadas:

para calentar espacios, el consumo anual de energía en kWh en términos de la energía final […]; para calentar agua, el consumo anual de electricidad en kWh en términos de la energía final […]

Esa ficha no es el folleto comercial: es una tabla, suele ocupar una página y muchos fabricantes la tienen colgada. Así es la de un conjunto Panasonic que cubre tres combinaciones del mismo módulo interior con tres unidades exteriores distintas —WH-ADC0316M9E8AN2 con WH-WDG09ME8, con WH-WDG12ME8 y con WH-WDG16ME8—, publicada por el propio fabricante. Estos son los números de la primera de las tres:

Condiciones de la fichaAgua a baja temperaturaAgua a temperatura media
Más cálidas2.001 kWh2.885 kWh
Medias3.842 kWh5.786 kWh
Más frías5.828 kWh7.907 kWh

Y el agua caliente, aparte: 765, 855 y 1.166 kWh al año para esas mismas tres columnas.

Mira la tabla un segundo antes de seguir, porque el argumento entero está ahí. Es la misma máquina en las seis casillas. Entre la esquina de arriba a la izquierda y la de abajo a la derecha hay casi cuatro veces el consumo, y no ha cambiado ni un tornillo: ha cambiado el invierno y ha cambiado la temperatura del agua.

De dónde sale ese número: una casa de referencia y un invierno de referencia

Que el dato esté publicado no lo convierte en una previsión de tu factura. Y la razón está en el mismo reglamento, escrita con todas las letras.

El calor anual que la ficha supone no se mide en ninguna casa: se calcula con una multiplicación. Dice el anexo VII:

La demanda anual de calefacción de referencia QH será la carga de calefacción de diseño Pdesignh para condiciones climáticas medias, más frías y más cálidas, multiplicada por las horas anuales en modo activo equivalente HHE de 2 066, 2 465 y 1 336 para condiciones medias, más frías y más cálidas, respectivamente.

O sea: se coge la potencia que declara la máquina y se multiplica por un número fijo de horas. En la ficha de arriba, la potencia calorífica nominal en condiciones medias y baja temperatura son 9 kW, así que la demanda que hay detrás de esos 3.842 kWh es 9 × 2.066 = 18.594 kWh de calor al año.

Ese es el número que hay que mirar de reojo: la ficha está describiendo una casa que pide 18.594 kWh de calor al año. Si la tuya pide la mitad, el consumo publicado no te dice gran cosa. Cuál es la demanda de tu vivienda no sale de ningún catálogo, sale del cálculo de cargas que explicamos en cómo se dimensiona una bomba de calor para una vivienda.

Y la cuenta se puede comprobar. Dividiendo esa demanda entre el consumo publicado salen los rendimientos estacionales, y al pasarlos a la eficiencia que declara la propia ficha —dividiendo entre el coeficiente de conversión de 2,5 que fija la norma— los seis casos de la tabla quedan exactamente tres puntos por encima del porcentaje declarado. La norma dice que esa eficiencia se publica «corregida con las aportaciones de los controles de temperatura», y esa corrección constante es lo que separa las dos columnas. Qué mide exactamente cada uno de esos coeficientes va en SCOP, COP y potencia en aerotermia, y cómo se lee la letra que sale de ellos, en qué mirar en la etiqueta energética de una bomba de calor.

Y ninguna de las tres columnas es Madrid

El segundo desajuste es el clima. Las tres columnas de la ficha tienen una temperatura exterior de diseño fijada por el reglamento: −10 °C las condiciones medias, −22 °C las más frías y +2 °C las más cálidas.

Ahora la de aquí. Según la guía del IDAE, la temperatura seca exterior de proyecto para calefacción en Madrid-Retiro es de −0,8 °C con nivel percentil del 99,6 % y 0,3 °C con el del 99 %; en Madrid-Barajas, más expuesta, son −3,8 °C y −2,4 °C.

Dicho en claro: Madrid cae entre la columna de las condiciones más cálidas y la de las medias, y en el centro de la ciudad, más cerca de la primera. Que es tanto como decir que la columna que casi todo el mundo mira —la de las medias, la que manda en la etiqueta— está calculada para un invierno más duro que el nuestro.

Un aviso para no pasarse de listo con esto: una temporada no es una temperatura. El reglamento define esas condiciones hora a hora, con una duración distinta cada una, y la de Madrid no coincide con ninguna de las tres. La comparación sirve para situarse, no para trasladar una cifra.

Dónde van los kilovatios de un día de enero

Con el marco puesto, el reparto por piezas.

El compresor: la mayor parte, y la que depende de dos temperaturas

Es el que hace el trabajo de mover el calor del aire de la calle al agua del circuito, y se lleva el grueso. Lo que decide cuánto gasta son dos temperaturas: la de fuera, que no controlas, y la del agua de impulsión, que sí se decide en el proyecto.

La segunda pesa más de lo que parece, y está medida: en la tabla de arriba, la misma máquina pasa de 3.842 a 5.786 kWh anuales solo por trabajar a temperatura media en vez de a baja temperatura. Es un 51 % más de consumo sin cambiar de equipo ni de clima. De qué depende esa temperatura en una casa con radiadores va en la temperatura del agua en aerotermia con radiadores.

El apoyo eléctrico: el que dispara el consumo de la semana fría

Por debajo de cierta temperatura exterior la máquina ya no cubre la demanda sola y entra una resistencia eléctrica de apoyo. Ese calor se paga a rendimiento de estufa: un kilovatio hora de electricidad por cada kilovatio hora de calor, frente a los tres o cuatro que da la bomba de calor.

Cuántas horas de invierno se pagan así lo deciden dos datos que el fabricante declara —la temperatura bivalente y la temperatura límite de funcionamiento— y el dimensionado de la instalación. Están explicados con las cifras del reglamento en SCOP, COP y potencia en aerotermia, y es lo primero que hay que pedir si quieres entender los picos de enero.

El desescarche: consume dos veces

Cuando hace frío y hay humedad, la unidad de fuera se escarcha y tiene que deshelarse invirtiendo el ciclo unos minutos. Eso cuesta por partida doble: gasta electricidad y, mientras dura, devuelve al intercambiador calor que ya habías pagado.

Es funcionamiento normal, no una avería, y se reconoce porque sale vaho y gotea agua. Qué es normal y qué no lo es está en ¿es normal que salga vapor de la aerotermia en invierno?.

La bomba circuladora: pequeña, constante y con su dato en la placa

Mueve el agua por el circuito siempre que hay demanda, así que su consumo es modesto por hora pero se acumula durante toda la temporada.

Tiene una ventaja: su eficiencia está regulada y el dato va impreso en la propia bomba. El Reglamento (CE) 641/2009 exige desde el 1 de agosto de 2015 que los circuladores «deberán poseer un índice de eficiencia energética (IEE) no superior a 0,23», y obliga a indicarlo «en la placa de identificación y en el embalaje del producto, así como en la documentación técnica». El mismo texto añade cuál es el listón de los mejores: «El índice de referencia de los circuladores más eficientes es IEE ≤ 0,20.»

Es la comprobación más barata de toda la instalación: se lee en la placa, sin herramientas.

Los consumos en reposo: existen, y la norma los cuenta

Esta es la parte que nadie menciona y que la normativa sí recoge. La fórmula oficial del consumo anual no es solo la división del principio:

El consumo anual de energía QHE se calculará como la suma de: — la relación entre la demanda anual de calefacción de referencia QH y el coeficiente de rendimiento en modo activo SCOPon […] y — el consumo de energía en los modos «desactivado», «desactivado por termostato», «de espera», y «dispositivo de calentamiento del cárter» durante la temporada de calefacción.

Traducido: el equipo consume algo aunque no esté calentando. La electrónica en espera, el termostato y, sobre todo, el calentador del cárter —una resistencia pequeña que mantiene templado el aceite del compresor para que arranque sin dañarse— suman durante los meses fríos.

De ahí sale una recomendación práctica que contradice el instinto: en invierno, a una aerotermia no se le corta la corriente cuando te vas unos días. Lo que se hace es bajar la consigna. Cortar la alimentación deja el compresor sin ese precalentamiento y las tuberías sin protección antihielo.

Las pérdidas del circuito: hasta un 4 %, por norma

El calor que sale del equipo no llega entero a los radiadores: parte se pierde por el camino. El RITE pone un techo a esa fuga en su IT 1.2.4.2.1.1:

En toda instalación térmica por la que circulen fluidos no sujetos a cambio de estado, en general las que el fluido caloportador es agua, las pérdidas térmicas globales por el conjunto de conducciones no superarán el 4 % de la potencia máxima que transporta.

El mismo apartado obliga a aislar toda tubería que lleve fluido a más de 40 °C por locales no calefactados —«pasillos, galerías, patinillos, aparcamientos, salas de máquinas, falsos techos y suelos técnicos»—. Si tu instalación cruza un garaje o un patinillo, ese aislamiento no es un extra: es parte de lo que evita pagar calor que no llega.

El agua caliente es un consumo aparte, y en invierno sube

Los 855 kWh de la ficha de más arriba son el agua caliente del grifo y la ducha, y merecen su propio párrafo porque esa cifra está construida de una forma muy concreta.

Primero: no son tus duchas. La norma ensaya el agua caliente con un perfil de carga, que es una secuencia fija de extracciones a lo largo de 24 horas. La ficha del ejemplo declara el perfil L, cuya energía útil de referencia son 11,655 kWh al día.

Segundo: no son 365 días. Dice el anexo VII que «el consumo anual de electricidad AEC en kWh en términos de energía final se calculará como el consumo diario de electricidad Qelec […] multiplicada por 220». Doscientos veinte días.

Con eso, la ficha se puede auditar en tres divisiones: 855 entre 220 son 3,886 kWh al día; 11,655 entre 3,886 son 3,0 de rendimiento; y 3,0 entre el coeficiente de 2,5 dan exactamente el 120 % de eficiencia de caldeo de agua que declara el documento. Cuadra al decimal.

Y ahora el dato de invierno: en esa misma ficha el agua caliente pasa de 765 kWh en las condiciones más cálidas a 1.166 kWh en las más frías, un 52 % más. El motivo es doble y es el mismo que nota cualquiera en diciembre: el agua de red entra más fría, así que hay que calentarla más grados, y el aire del que se saca ese calor también está más frío, así que se saca peor.

Cómo se dimensiona esa parte y qué pasa con el depósito va en aerotermia y agua caliente sanitaria.

De qué depende, por orden de cuánto mueve el número

Reuniendo todo lo anterior, estas son las cinco cosas que deciden el consumo de un invierno, ordenadas por lo que pesan:

1. Cuánto calor pide tu casa. Es el término de arriba de la división y el que más manda. Depende de la superficie, del aislamiento, de las ventanas y de la orientación, y se calcula; no se estima por metros cuadrados. El RITE fija el punto de partida en su IT 1.1.4.1.2: «Para el dimensionamiento de los sistemas de calefacción, se empleará una temperatura de cálculo de las condiciones interiores de 21 ºC.»

2. A qué temperatura circula el agua. Ya lo hemos visto medido: el 51 % de diferencia entre las dos columnas de la ficha. Es la variable que más se puede trabajar en el proyecto, y la que decide si te conviene revisar emisores antes de instalar.

3. La consigna que pongas en el termostato. El IDAE es explícito en sus recomendaciones para el ahorro energético en hogares: «Una temperatura de 21ºC con ropa adecuada, es suficiente para mantener el confort de una vivienda», y cifra lo que mueve cada grado: «Una variación de 1º C genera un ahorro aproximado de un 7% en climatización.»

4. Cómo esté regulada la instalación. Aquí conviene un matiz, porque el consejo general de apagar por la noche se escribió para calderas. Con suelo radiante, que tarda horas en responder, apagar y volver a encender puede salir peor que dejar una consigna baja. Las opciones están en termostatos y zonas con aerotermia.

5. El invierno que toque. Los grados-día de un año no son los del siguiente. Por eso una estimación seria se da como horquilla y se cierra con un año de datos reales, no con el primer recibo de enero.

Y una sexta que no cambia el consumo pero sí la instalación: la electricidad disponible en casa. Qué hay que comprobar en el cuadro y en la potencia contratada va en la potencia eléctrica necesaria para aerotermia.

Cómo se estima el consumo de una casa concreta

Con todo lo anterior, la respuesta honesta a «¿cuánto va a consumir?» es que se calcula, y hace falta entrar en la vivienda para hacerlo. Lo que necesita una estimación para sostenerse es esto:

  • La demanda de calefacción de tu casa, del cálculo de cargas y no de una regla por metro cuadrado.
  • La temperatura de impulsión que van a pedir tus emisores, que es lo que fija el rendimiento con el que se va a producir cada kilovatio hora.
  • El rendimiento estacional del equipo concreto a esa temperatura, con su ficha delante.
  • Las horas de apoyo eléctrico que asume el dimensionado.
  • El agua caliente, con el número de personas de la casa y sus hábitos, que es la parte que más varía de una vivienda a otra.

Verás que en esta web no publicamos comparativas de consumo «antes y después». No es prudencia comercial: es que el agua caliente cambia tanto de una familia a otra que una tabla general se equivocaría en la mitad de los casos, y la mitad de la gente se llevaría una sorpresa. Un número que solo acierta a veces no ayuda a decidir.

Qué pedir para que una estimación se sostenga

Si alguien te da una cifra de consumo, estas son las cinco preguntas que la ponen a prueba:

  1. ¿Qué demanda anual de calefacción has supuesto para mi casa, en kilovatios hora, y de qué cálculo sale?
  2. ¿A qué temperatura de impulsión está hecha la cuenta? Sin eso, el rendimiento es un número suelto.
  3. ¿Qué rendimiento estacional has aplicado y de qué documento sale? Debe poder señalarlo en la ficha del modelo exacto.
  4. ¿Cuántas horas de apoyo eléctrico contempla, y con qué temperatura bivalente?
  5. ¿El agua caliente está dentro o fuera de esa cifra? Son dos consumos distintos y la propia ficha del fabricante los publica por separado.

Si las cinco tienen respuesta y todas apuntan a un documento, la cifra se puede discutir. Si alguna se responde con «depende» o con un porcentaje redondo, lo que te han dado no es una estimación.

Hacer esa cuenta con los datos de tu vivienda —la demanda real, tus emisores y tu agua caliente— es parte del estudio previo de una instalación de aerotermia en Madrid. Si quieres que la hagamos con tu caso delante y con la ficha del equipo al lado, escríbenos y lo vemos, sin compromiso.

Fuentes consultadas

  • Reglamento Delegado (UE) nº 811/2013 de etiquetado energético de los equipos de calefacción — BOE: anexo IV, punto 2.1, letras (f) y (l), que obligan a publicar en la ficha del producto el consumo anual de energía para calefacción y el consumo anual de electricidad para agua caliente, en condiciones climáticas medias, más frías y más cálidas; anexo VII, punto 4, letras (c) y (d), con la demanda anual de referencia QH como producto de la potencia de diseño por 2 066, 2 465 y 1 336 horas y con la composición del consumo anual QHE, incluidos los modos desactivado, en espera y de calentamiento del cárter; anexo VII, punto 5, letra (e), con el consumo anual de agua caliente AEC como consumo diario multiplicado por 220; cuadro 10, con las temperaturas exteriores de diseño de −10, −22 y +2 °C; y cuadro 15, con los perfiles de carga de caldeo de agua y su energía de referencia, 11,655 kWh para el perfil L. Consultado el 21 de septiembre de 2026.
  • Ficha de información del producto según el Reglamento Delegado (UE) 811/2013 del conjunto WH-ADC0316M9E8AN2 — Panasonic: consumos anuales de energía para calefacción de 3.842 y 5.786 kWh en condiciones medias, 5.828 y 7.907 kWh en condiciones más frías y 2.001 y 2.885 kWh en condiciones más cálidas, para las aplicaciones de baja temperatura y de temperatura media; consumos anuales de electricidad para agua caliente de 855, 1.166 y 765 kWh; potencias caloríficas nominales declaradas; perfil de carga L; y eficiencias energéticas estacionales de calefacción declaradas del 191, 166 y 237 % en baja temperatura y del 140, 122 y 164 % en temperatura media. Consultado el 21 de septiembre de 2026.
  • Guía técnica de condiciones climáticas exteriores de proyecto, junio de 2010 — IDAE: fichas de Madrid-Retiro y Madrid-Barajas con datos del periodo 1998-2007. Temperaturas secas exteriores de proyecto para calefacción de −0,8 °C al 99,6 % y 0,3 °C al 99 % en Retiro, y de −3,8 °C y −2,4 °C en Barajas; y valores medios mensuales de grados-día de calefacción con base 20/20 en Retiro, que suman 2.440 al año y 1.534 entre noviembre y febrero. Consultado el 21 de septiembre de 2026.
  • Real Decreto 1027/2007, Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, texto consolidado — BOE: IT 1.1.4.1.2, con la temperatura de cálculo de 21 ºC para el dimensionamiento de los sistemas de calefacción y la tabla 1.4.1.1 de condiciones interiores de diseño; e IT 1.2.4.2.1.1, con el límite del 4 % de pérdidas térmicas globales por el conjunto de conducciones y la obligación de aislar las tuberías con fluidos a más de 40 ºC en locales no calefactados. Consultado el 21 de septiembre de 2026.
  • Reglamento (CE) nº 641/2009 de diseño ecológico aplicable a los circuladores — BOE: anexo I, punto 1, con el índice de eficiencia energética no superior a 0,27 desde el 1 de enero de 2013 y a 0,23 desde el 1 de agosto de 2015; y punto 2, con la obligación de indicar ese índice en la placa de identificación, el embalaje y la documentación técnica, y con el índice de referencia de 0,20 de los circuladores más eficientes. Consultado el 21 de septiembre de 2026.
  • Recomendaciones para el ahorro energético en hogares — IDAE: temperatura de confort de 21 ºC con ropa adecuada y efecto aproximado de un 7 % por cada grado de variación. Consultado el 21 de septiembre de 2026.

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