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Quiero quitar la caldera: ¿me vale un aire acondicionado?

Calienta, porque es una bomba de calor. Lo que no cubre al cambiar la caldera por aire acondicionado: el agua caliente, las habitaciones sin equipo y los CAE.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

14 min de lectura · Actualizado el 11 de octubre de 2026

Un técnico con mono azul marino y guantes, arrodillado junto a una carretilla de carga, sujeta una caldera mural blanca que ya está descolgada y apoyada en el suelo de baldosa; detrás, la pared conserva el rectángulo sucio donde estuvo colgada y cuatro tubos de cobre cortados y tapados, y sobre la caldera hay una hoja doblada con un bolígrafo encima

¿Puedo cambiar la caldera por un aire acondicionado?

Calentar, calienta: casi todo lo que se vende hoy es bomba de calor y da frío en verano y calor en invierno. Lo que pasa es que una caldera hacía dos trabajos y un equipo de aire hace uno. La caldera calentaba los radiadores de toda la casa y además preparaba el agua caliente del grifo y de la ducha; el equipo de aire trata el aire de la habitación donde está colgado y no toca el agua.

A eso se añade una tercera diferencia que no se ve el primer día y cuesta dinero: las ayudas que existen por retirar una caldera de combustión están escritas sobre la sustitución de la caldera, y una instalación de aire acondicionado encaja mal en ellas. Debajo está cada punto con la norma que lo dice, y al final los casos en los que un equipo de aire sí es la decisión correcta.

Un equipo de aire calienta, y lo dice la propia norma que lo etiqueta

No hay que creerse nada: la definición es legal. El Reglamento Delegado (UE) 626/2011, que regula la etiqueta energética de estos equipos, llama acondicionador de aire al

aparato capaz de refrigerar o de calentar, o ambas cosas, aire en espacios interiores, utilizando un ciclo de compresión de vapor accionado por un compresor eléctrico.

Dos cosas de esa frase deciden casi todo lo que viene después. La primera, «o de calentar»: un equipo reversible es una bomba de calor, igual que la aerotermia, y en modo calefacción hace lo mismo —coger calor del aire de fuera y meterlo dentro—. La segunda, «aire en espacios interiores»: lo que trata es el aire de las habitaciones. El agua no aparece en la definición, y no es un descuido.

Su rendimiento en calefacción se compara con el SCOP, el rendimiento medio de toda una temporada de calefacción. En la etiqueta, ese número tiene truco de lectura y la propia norma lo avisa: es obligatorio indicar la eficiencia de la temporada de calefacción «media» y opcional la de las temporadas «más fría» y «más cálida». Para hacerse una idea de la escala, la clase A pide un SCOP entre 3,40 y 4,00, y la A+++ un SCOP de 5,10 o más.

Y como toda bomba de calor, rinde menos cuanto más frío hace fuera. Eso no la invalida —es la objeción que más se repite y la respuesta está medida con las horas reales de la temporada—, pero sí entra en la cuenta cuando el equipo va a ser la única calefacción de la casa en enero.

La caldera hacía dos trabajos: calefacción y agua caliente

Esta es la diferencia que más se nota en casa y la que menos se piensa antes de firmar. Cuando se retira la caldera se va también el equipo que preparaba el agua de la ducha, y un equipo de aire no la sustituye: por definición no calienta agua.

Así que el día que quitas la caldera tienes que decidir quién hace el agua caliente, y solo hay tres caminos: un termo eléctrico, un termo con bomba de calor o un equipo de aerotermia que cubra las dos cosas. No es una decisión que se pueda dejar para después, porque de ella dependen el espacio, la instalación eléctrica y el presupuesto.

Y hay un detalle normativo que pilla a mucha gente: retirar el generador activa una exigencia de energía renovable sobre el agua caliente cuando la vivienda pasa de 100 litros al día de demanda, un umbral que con la tabla de ocupación del Código Técnico se cruza a partir de tres dormitorios. Está desarrollado, con el texto de la norma y la condición exacta que tiene que cumplir el equipo, en cuánta agua caliente da la aerotermia y qué exige la norma al cambiar la caldera: es el artículo que lleva ese tema y aquí no se repite.

Lo que sí conviene retener aquí es la consecuencia para este caso: un equipo de aire acondicionado no aporta nada a esa cuenta, porque no produce agua caliente. Quien tenga que cumplir la exigencia tendrá que hacerlo con el otro equipo, el que haya elegido para la ducha.

El calor llega donde está el equipo, no donde estaban los radiadores

Una instalación de radiadores reparte el calor por toda la casa desde un solo generador. Un equipo de aire calienta la habitación en la que está: si pones uno en el salón, el salón se calienta y los dormitorios con la puerta cerrada, los baños y el pasillo no. Para cubrir la casa entera hacen falta varios equipos, uno por estancia, o un sistema por conductos que lleve el aire a todas por sus rejillas.

Hay además una diferencia de sensación que conviene anticipar porque es la queja habitual del primer invierno: el calor sale por arriba y en movimiento. Un radiador o un suelo radiante calientan sin mover aire; un equipo de aire impulsa aire caliente, que tiende a quedarse en la parte alta de la habitación y se nota más seco. Los formatos que existen y para qué sirve cada uno están en la página de aire acondicionado.

Cambiar el generador es una reforma de la instalación térmica, también con equipos de aire

Mucha gente da por hecho que poner aire acondicionado es colgar un equipo y conectar un enchufe, mientras que cambiar la caldera es «la obra». Para el reglamento no es así. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE, considera reforma de una instalación térmica, en su artículo 2, tanto «la sustitución de un generador de calor o frío por otro de diferentes características» como «el cambio del tipo de energía utilizada». Quitar una caldera de gas o de gasóleo y calentar con electricidad son las dos cosas a la vez.

Y de ahí sale el papeleo. El artículo 15 reparte la documentación por potencia: por encima de 70 kW hace falta proyecto, entre 5 y 70 kW basta una memoria técnica, y por debajo de 5 kW no hay que presentar ninguna de las dos. El matiz que se escapa está en el apartado 2 del mismo artículo: cuando hay varios generadores en el edificio, la potencia que cuenta es la suma de todos. Tres o cuatro equipos repartidos por la casa dejan de ser cuatro cosas pequeñas y pasan a ser una instalación con su memoria técnica, su certificado de la empresa instaladora y su registro.

Cómo es ese trámite, quién lo firma y qué se entrega está contado en el certificado del RITE en Madrid.

Los certificados de ahorro energético se calculan sobre la caldera que se retira

Aquí está el dinero, y es la parte que más caro sale equivocar. Los CAE son los certificados de ahorro energético: acreditan el ahorro de energía conseguido con una actuación y se convierten en un cobro para quien hizo la obra. La actuación que los genera al cambiar la calefacción de una vivienda tiene ficha propia en el catálogo del Ministerio, la RES060, «sustitución de caldera de combustión por una bomba de calor de accionamiento eléctrico».

Y su ámbito de aplicación nombra, en efecto, las bombas de calor «tipo aire-aire, aire-agua, agua-agua, tierra-agua o tierra-aire». O sea que la tecnología de un equipo de aire no está excluida por serlo. Lo que deja fuera al caso típico es la frase siguiente del mismo párrafo:

La actuación no afecta a los elementos terminales que configuran la instalación térmica.

Los radiadores son elementos terminales. Cambiarlos por equipos colgados en la pared o por rejillas de conductos es, exactamente, afectar a los elementos terminales. Por eso una casa con radiadores que pasa a aire acondicionado se sale del ámbito de la ficha, mientras que una que ya se calentaba por aire y conserva sus conductos es otro caso distinto.

Hay dos condiciones más que conviene mirar antes de contar con ese dinero:

  • La sustitución tiene que ser total. La nota al pie de la documentación de la ficha admite el acta de puesta en servicio en lugar de la comunicación de puesta en funcionamiento solo cuando la instalación ya está inscrita y «la sustitución es total no parcial de la caldera». Si la caldera se queda para el agua caliente, no lo es.
  • El cálculo del ahorro usa dos demandas, la de calefacción y la de agua caliente, cada una con el rendimiento estacional de la bomba de calor en ese servicio. Un equipo que no hace agua caliente no tiene nada que poner en la segunda mitad de la fórmula.

A las ayudas públicas les pasa algo parecido, y ahí sí está dicho con todas las letras. El Real Decreto 477/2021, que regula los programas de incentivos a las renovables térmicas en vivienda, define las actuaciones de su programa 6 como las que emplean tecnología «solar térmica, biomasa, geotérmica, hidrotérmica o aerotérmica (exceptuando las tecnologías aire-aire) para climatización y/o agua caliente sanitaria en viviendas». El paréntesis es de la norma. En qué estado está cada vía de ayuda a día de hoy se cuenta en subvenciones y ayudas para aerotermia.

Y hay una parte de esto que no tiene arreglo después. El expediente de los CAE se sostiene sobre un informe fotográfico de la instalación térmica antes de la actuación y sobre la clasificación energética del estado previo. Si la caldera se retira sin esos papeles, ya no se pueden fabricar hacia atrás: qué hay que tener documentado antes de tocar la caldera es la lista, y el día de la obra es tarde.

Cuándo un equipo de aire sí es la decisión correcta

Nada de lo anterior dice que el aire acondicionado sea mala idea. Dice que resuelve otro problema. Estos son los casos en los que encaja, y son muchos:

  1. La casa no es la vivienda habitual. Un apartamento de uso ocasional, donde la calefacción se enciende unos fines de semana al año, no justifica una instalación hidráulica completa.
  2. Solo molesta una o dos habitaciones. Un dormitorio que se queda frío o un salón orientado al norte se arreglan con un equipo, sin tocar el resto de la casa.
  3. Lo que falta de verdad es el verano. Si la calefacción ya funciona con radiadores, la aerotermia por esos radiadores no refresca —el agua fría condensa en ellos—, así que un equipo de aire en las estancias que peor lo pasan es la salida razonable y no hace falta ponerlo en toda la casa.
  4. La casa ya se calienta por aire. Si hay conductos y rejillas, el reparto está hecho y la conversación cambia por completo.
  5. El agua caliente ya está resuelta aparte. En una vivienda con termo propio, la caldera no estaba haciendo ese trabajo y retirarla no deja ese hueco.

Fuera de esos casos, cuando lo que se quiere es sustituir la calefacción de la casa entera y además el agua caliente, el sistema que hace las dos cosas con un solo equipo y el que está escrito en las fichas de ayudas es la aerotermia: en qué consiste la sustitución de la caldera y cómo se cambia una caldera de gasóleo.

Y hay una tercera opción que a veces es la buena y que conviene no descartar por inercia: seguir con caldera. En un piso con gas y sin sitio fuera para la máquina, cambiar la caldera por otra caldera suele ser lo más sensato; es un servicio aparte y está en cambio de caldera.

Cómo lo planteamos

La pregunta útil en la visita no es cuál de los dos sistemas es mejor, sino qué tiene que seguir funcionando cuando la caldera ya no esté: qué habitaciones hay que calentar, quién va a hacer el agua caliente, qué emisores hay puestos y si merece la pena conservarlos. Con eso decidido, el equipo sale solo.

Instalamos las dos cosas, aerotermia y aire acondicionado, así que no tenemos que empujarte hacia una. Si tienes una caldera de gas o de gasóleo en Madrid y estás dando vueltas a esto, cuéntanos cómo es tu casa y lo comparamos contigo antes de que nadie firme nada.

Fuentes consultadas

Preguntas frecuentes

Si quito la caldera y pongo aire acondicionado, ¿con qué me ducho?

Con otro equipo, porque el de aire no puede. El Reglamento Delegado (UE) 626/2011, que es el que obliga a etiquetar estos equipos, define el acondicionador de aire como «aparato capaz de refrigerar o de calentar, o ambas cosas, aire en espacios interiores». Lo que trata es el aire de las habitaciones y en ningún momento el agua del grifo. Así que al retirar la caldera hay que decidir quién hace el agua caliente, y las salidas son tres: un termo eléctrico, un termo con bomba de calor o un equipo de aerotermia que cubra calefacción y agua caliente a la vez. La elección no es libre del todo cuando la demanda de la vivienda pasa de 100 litros al día, y eso está contado con la norma delante en el artículo sobre el agua caliente con aerotermia.

¿Puedo dejar la caldera solo para el agua caliente y calentar con el aire acondicionado?

Se puede hacer, pero conviene saber qué implica. La caldera se queda, con su combustible y su contrato, así que no has quitado la caldera: has repartido su trabajo. Y para los certificados de ahorro energético —los CAE— eso cambia el caso, porque la ficha RES060 del catálogo del Ministerio está escrita sobre la sustitución de la caldera y su nota al pie admite el acta de puesta en servicio como documento alternativo solo cuando «la sustitución es total no parcial de la caldera». La propia ficha reserva un anexo aparte para los casos en que la caldera se mantiene «para situaciones de emergencia, fortuita o de respaldo» en las zonas climáticas D1, D2, D3 y E1, que no es lo mismo que dejarla dando un servicio fijo todo el año.

¿El aire acondicionado por conductos sí calienta la casa entera?

Resuelve el reparto, que es la mitad del problema: los conductos llevan el aire a cada habitación por sus rejillas, así que no dependes de que haya un equipo colgado en cada pared. Lo que no resuelve es la otra mitad, el agua caliente, que sigue necesitando su propio generador. Y hay un matiz que decide el expediente de los certificados de ahorro energético: si tu casa ya se calentaba por aire, con sus conductos y sus rejillas, los elementos terminales de la instalación se quedan como están; si se calentaba con radiadores, cambiarlos por rejillas o por equipos de pared es precisamente lo que deja el caso fuera del ámbito de la ficha.

¿Cambiar la caldera por un aire acondicionado da derecho a la deducción del IRPF?

La deducción no premia un equipo, mide un resultado entre dos certificados de eficiencia energética, el de antes y el de después. El apartado 1 de la disposición adicional quincuagésima de la Ley 35/2006 pide reducir al menos un 7 % la suma de los indicadores de demanda de calefacción y refrigeración, y esa demanda depende de la envolvente de la casa —el aislamiento, las ventanas—, no del equipo que la cubre: cambiar de generador no la mueve. El apartado 2 pide reducir al menos un 30 % el indicador de consumo de energía primaria no renovable o alcanzar la clase A o B, y ahí el equipo sí pesa, pero si la caldera se queda para el agua caliente su consumo sigue contando en el certificado. Por eso nadie puede prometerte la deducción con un equipo de aire: el número sale del cálculo del técnico que firma los dos certificados.

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