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Los problemas más comunes de la aerotermia y por qué ocurren

Ciclos cortos, radiadores tibios o poca potencia en enero: casi ningún problema de la aerotermia sale del equipo. Dónde se origina cada uno y qué lo evita.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

10 min de lectura · Actualizado el 19 de septiembre de 2026

Circuito hidráulico de una instalación de aerotermia en la pared de la sala de máquinas, con tubería aislada en negro, válvulas de corte de maneta roja, bomba circuladora, vaso de expansión blanco y el depósito a la derecha

La respuesta corta: casi ninguno viene del equipo

Lo que se cuenta como problemas de la aerotermia —que se enciende y se para cada poco, que los radiadores no calientan como antes, que en enero se queda corta— casi nunca son defectos de la máquina: son decisiones de proyecto y de montaje que salen a la luz meses después. Por eso los ve el instalador y no el fabricante.

No es una opinión del gremio. El IDAE dedica un anexo de su guía sobre la bomba de calor a los «problemas más frecuentes en las instalaciones con bomba de calor», y cada fila termina con una columna titulada «Se debe tener en cuenta en la fase». Contadas una a una, 38 de sus 44 filas señalan el Diseño del Proyecto o la Instalación, y 23 apuntan solo al proyecto.

Eso cambia la pregunta útil: no es «¿qué marca da menos problemas?», sino «¿qué cálculo hay detrás de cada línea del presupuesto?». Van los ocho más repetidos: qué se ve, por qué pasa y qué lo evita.

Se enciende y se para cada poco: el tamaño sale de un cálculo, no de un margen

Lo que se ve: el equipo arranca, trabaja unos minutos, se detiene y vuelve a arrancar. Se llama ciclado corto y es el problema número uno en vivienda.

Por qué pasa: la casa pide menos calor del mínimo que la máquina sabe dar. Una bomba de calor modula —baja su potencia cuando sobra—, pero tiene un suelo: por debajo solo puede apagarse. El IDAE describe así la causa, «la potencia necesaria en la instalación es mucho menor que la potencia mínima que la bomba de calor puede aportar», y añade el dato que casi nunca se cuenta:

Un compresor debe permanecer en marcha al menos de 15 a 20 minutos para que el aceite en circulación a través del circuito frigorífico retorne.

El compresor es el motor que mueve el gas dentro de la máquina: si no llega a ese tiempo de marcha, el aceite que lo lubrica no vuelve a su sitio. El origen es elegir la potencia con un margen «por si acaso», y sobre el parque español el IDAE es tajante: «la mayoría de las instalaciones de calefacción se encuentran sobredimensionadas en potencia».

Lo que lo evita: calcular cuánto calor pierde la casa y comparar la potencia mínima del modelo con lo que pide un día suave, que es la mayor parte del invierno. El método, en cómo se dimensiona una bomba de calor.

El circuito se queda sin agua que mover: los litros se cuentan antes de elegir la máquina

Lo que se ve: los mismos arranques y paradas, pero en una casa cuya potencia sí estaba bien calculada; o la máquina no termina de quitarse el hielo y deja de calentar un rato.

Por qué pasa: faltan litros en el circuito. Cada fabricante publica en su manual un volumen mínimo de agua, y una instalación de tubo fino y emisores de aluminio puede quedarse corta. El IDAE lo explica desde la inercia, la resistencia del sistema a cambiar de temperatura: sin «un volumen de agua suficiente siempre disponible», la baja inercia «implica una mayor cantidad de arranques y paradas del compresor» y «una falta de energía para realizar desescarches». Eso último tiene fila propia —«averías por cancelación de desescarche»—, con una consecuencia de cinco palabras: «el usuario se queda sin servicio».

Lo que lo evita: sumar los litros reales del circuito, contrastarlos con la tabla del modelo y decidir ahí si hace falta un depósito de inercia, un acumulador que se intercala para que haya más agua dando vueltas. En cuándo hace falta.

Los radiadores calientan menos que con la caldera: se comprueban uno a uno sobre plano

Lo que se ve: la casa tarda en ponerse a temperatura, o hay dos o tres habitaciones que nunca llegan, casi siempre las del norte.

Por qué pasa: un radiador entrega menos calor cuanto más templada le llega el agua. La caldera la impulsaba a 70 u 80 °C; una bomba de calor trabaja bastante por debajo, y desde 2021 el RITE —la norma que regula las instalaciones de calefacción en España— lo fija en su instrucción IT 1.2.4.2.9: «los emisores térmicos se dimensionarán para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC». Si nadie comprueba qué da cada radiador a esa temperatura, el problema no aparece en octubre, sino la primera semana fría. La salida fácil es subir el agua hasta que todo caliente: funciona, y se paga en la factura de la luz.

Lo que lo evita: medir los radiadores que ya hay, calcular qué entrega cada uno a la temperatura prevista y ampliar solo los que se queden cortos. En la temperatura del agua con radiadores y aerotermia con los radiadores que ya tienes.

Contabas con que refrescara en verano: el frío depende del emisor y se decide antes de firmar

Lo que se ve: llega julio y la instalación no da frío, o no el que el propietario imaginaba.

Por qué pasa: con radiadores, la aerotermia no refresca. Al hacer circular agua fría por un radiador aparece condensación. El frío solo llega con fancoils (los equipos que dan frío y calor por aire) o con suelo radiante (los tubos de agua bajo el pavimento). Y conviene saber hasta dónde llega el suelo: el IDAE lo llama refrescamiento y no refrigeración a propósito, porque «no compensa el calor latente» —no seca el aire, como sí hace un fancoil—.

Lo que lo evita: dejar escrito en el presupuesto qué emisor va a dar frío en cada estancia y cuál no. En fancoils con aerotermia y aerotermia con suelo radiante.

La máquina de fuera rinde menos de lo previsto: el sitio se elige mirando por dónde sale el aire

Lo que se ve: la instalación va bien en otoño y flojea en pleno invierno, sin que nada parezca estropeado.

Por qué pasa: la máquina —la caja de fuera— expulsa el aire ya enfriado y, si no tiene por dónde soltarlo, se lo vuelve a tragar. El IDAE describe el mecanismo, «el aire expulsado por la unidad exterior recircula y vuelve a ser aspirado», y su consecuencia: «pérdida total de potencia en calefacción o en refrigeración». La escala es lo que sorprende:

Instalarlas libres de obstáculos en su parte frontal (los equipos domésticos mueven 1 m3 de aire por segundo, que no debe revocar).

Lo que lo evita: elegir la ubicación en la visita, con las distancias del fabricante delante y la ventana del vecino en la cabeza; y descartar los patinejos y los fosos, donde «el aire frío es más pesado que el aire caliente y se acumulará en el fondo». En dónde colocar la unidad exterior y el ruido de la aerotermia.

Saltan los plomos al arrancar: la parte eléctrica entra en el mismo estudio

Lo que se ve: salta el automático general cuando el equipo arranca a la vez que la vitrocerámica o el horno.

Por qué pasa: al retirar una caldera de gas o de gasóleo, la casa pasa a calentarse con electricidad y el reparto de consumos cambia entero. El anexo del IDAE reserva dos filas a esto: la potencia contratada y, menos conocida, la sección de los cables, cuando «no se ha tenido en cuenta los consumos máximos o las exigencias del REBT», con «caída de tensión, disparo de protecciones eléctricas, parada de equipo». Y aquí vuelve el primer apartado: una máquina con margen de más arrastra «sobrecostes […] incluido el de contratación eléctrica, conductores, protecciones».

Lo que lo evita: mirar el cuadro, las protecciones y la potencia contratada en la misma visita en la que se mide la casa, y dejar escrito qué se cambia. En la potencia eléctrica necesaria para aerotermia.

Unas habitaciones se pasan y otras se quedan cortas: la casa se divide en zonas sobre plano

Lo que se ve: el salón acaba a 24 °C mientras los dormitorios del norte no pasan de 18.

Por qué pasa: hay dos causas y se confunden. La primera es de reparto: si el agua no se equilibra, va por donde menos le cuesta. El IDAE lo lista como «ausencia de equilibrado en la instalación», con la consecuencia exacta de «estancias con diferentes temperaturas», y pide «equilibrar las instalaciones en la puesta en marcha». La segunda es de control: un único termostato en el recibidor gobierna toda la casa, y desde 2021 el RITE ya no lo admite al sustituir la caldera. Y ojo, porque cuantas más zonas se cierran a la vez, menos agua queda circulando: se vuelve al segundo apartado.

Lo que lo evita: decidir el número de zonas y el equilibrado a la vez que el esquema hidráulico, no después. Con el artículo del RITE citado, en termostatos y zonas con aerotermia.

Sale vaho de la máquina en enero: eso es el desescarche, no una avería

Lo que se ve: una nube blanca saliendo de la máquina un día frío y húmedo, agua debajo y un cambio de sonido durante unos minutos. Es la llamada de susto del primer invierno.

Por qué pasa: con frío y humedad se forma escarcha en el intercambiador y, para quitarla, el equipo invierte el ciclo unos minutos y lleva calor hacia fuera. Es funcionamiento previsto. Lo que sí falla es lo que ocurre alrededor de ese ciclo cuando el proyecto no lo contempló: agua de deshielo sin salida —el «efecto montaña de hielo» en la bandeja, que el IDAE describe— o un circuito sin litros para prestar ese calor.

Lo que lo evita: resolver en el proyecto el desagüe del deshielo y el volumen de agua, y contarle al propietario en la puesta en marcha qué va a ver y oír. En ¿es normal que salga vapor en invierno?.

Lo que tienen en común los ocho

Puestos en fila, el patrón se lee solo:

Lo que se ve en la casaDónde se decidió de verdad
Arranca y para cada pococálculo de carga y potencia mínima del modelo
Deja de calentar en pleno fríolitros del circuito y depósito de inercia
Los radiadores no lleganemisores comprobados por debajo de 60 °C
No refresca en veranoemisor elegido, escrito antes de firmar
Rinde poco con frío fueraubicación y aire libre alrededor de la máquina
Saltan las proteccionescuadro, secciones y potencia contratada
Habitaciones desigualeszonas y equilibrado del circuito
Vaho y agua en enerodesagüe del deshielo y volumen de agua

Ninguno se resuelve eligiendo otra marca, y ninguno se detecta en un presupuesto de una página: se detectan preguntando qué cálculo hay detrás de cada cifra, que es el criterio de cómo comparar dos presupuestos. Y si todavía estás decidiendo si la aerotermia te encaja, las pegas de la tecnología —las que no vienen de la instalación— están en desventajas de la aerotermia. En nuestros proyectos esas ocho preguntas se responden antes de firmar nada. Puedes ver cómo trabajamos en instalación de aerotermia llave en mano o pedirnos que miremos el proyecto que te hayan propuesto.

Fuentes consultadas

  • La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios — Guías IDAE, 2023: anexo 7.1, «Problemas más frecuentes en las instalaciones con bomba de calor»: 44 filas con columnas de causa, consecuencias, solución y «Se debe tener en cuenta en la fase» —38 nombran el Diseño del Proyecto o la Instalación, 23 únicamente el Diseño del Proyecto—, entre ellas ciclos cortos de marcha-paro, recirculación del aire de la unidad exterior, sección de cables y REBT, ausencia de equilibrado, cancelación de desescarche y «montaña de hielo». Y los apartados de sobredimensionamiento en potencia, baja inercia térmica y refrescamiento frente a refrigeración. Consultado el 19 de septiembre de 2026.
  • Real Decreto 1027/2007, Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, texto consolidado — BOE: IT 1.2.4.2.9, «Emisores térmicos», que obliga a dimensionarlos para temperaturas de entrada en calefacción inferiores a 60 ºC, incorporada por el Real Decreto 178/2021; e IT 1.2.4.3.1, autorregulación por espacio o zona al sustituir el generador. Consultado el 19 de septiembre de 2026.

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