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Aerotermia en chalet de Madrid: lista de comprobación

Ocho comprobaciones antes de poner aerotermia en un chalet de Madrid: zona climática real, sitio en la parcela, distancia al cuarto técnico, piscina y trámite.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

14 min de lectura · Actualizado el 15 de septiembre de 2026

Técnico con carpeta y metro comprobando el lateral del jardín de un chalet donde iría la máquina de aerotermia, con el muro del lindero y la casa del vecino al fondo

La respuesta corta: en un chalet media decisión está fuera de la casa

En un piso, lo que decide una instalación de aerotermia es el edificio: dónde cabe la máquina, qué dice la comunidad y qué permite la fachada. En un chalet mandas tú, y por eso la lista es más larga: no hay nadie que te diga que no, así que las comprobaciones que en un bloque hace otro aquí te tocan a ti.

Y la mitad de ellas no están dentro de la vivienda, están en la parcela y en el municipio. Estas son las ocho que cambian el proyecto de verdad:

  1. La zona climática real de tu emplazamiento, que casi nunca es la de Madrid capital.
  2. El sitio de la máquina dentro de la parcela y su distancia al lindero del vecino.
  3. Cuánto hay desde ahí hasta el cuarto donde va el resto del equipo.
  4. Las plantas y las orientaciones, que deciden si la casa se regula como una o por zonas.
  5. Los baños y la hora punta del agua caliente.
  6. La piscina, si la hay o si está prevista.
  7. Lo que hay hoy en la sala de calderas, y lo que hay fuera de ella.
  8. El trámite de tu Ayuntamiento, que probablemente no es el de Madrid capital.

Van una por una, con lo que hay que mirar en cada caso y lo que tiene que quedar escrito.

1. La zona climática de tu chalet, que casi nunca es la de Madrid capital

Es la comprobación que más gente se salta y la que más se nota en enero.

El Código Técnico de la Edificación asigna a cada emplazamiento una zona climática, que es la etiqueta con la que se calcula la demanda de calor de una vivienda. Y no se asigna por municipio: el Documento Básico HE de Ahorro de energía dice en su Anejo B que la tabla «permite obtener la zona climática (Z.C.) de un emplazamiento en función de su provincia y su altitud respecto al nivel del mar». Para la provincia de Madrid, esa tabla queda así:

Altitud del emplazamientoZona climática
Hasta 500 mC3
De 501 a 950 mD3
De 951 a 1.000 mD2
Desde 1.001 mE1

El propio Código Técnico toma 655 m como altitud de referencia de Madrid capital, así que la capital es D3. La consecuencia para un chalet es directa, porque los chalets de la Comunidad están repartidos por toda esa horquilla: uno en el sur de la región, por debajo de los 500 m, está en una zona más suave que la capital; uno en la sierra, por encima de los 1.000 m, está en la de invierno más severo que recoge la tabla.

Qué hacer con esto, en la práctica:

  • Mira la altitud de tu parcela antes que ninguna otra cosa. Es un dato público y es lo que sitúa tu invierno.
  • Comprueba que el cálculo se ha hecho con tu emplazamiento y no con «Madrid». Un estudio que dice «zona D3» para una casa a 1.100 m está calculando con un invierno que no es el tuyo, y la diferencia no aparece en octubre: aparece en la semana fría.
  • Pregunta por el día frío, no por la media. Cómo se traduce todo esto en una potencia concreta está en cómo se dimensiona una bomba de calor para una vivienda.

2. El sitio de la máquina dentro de la parcela

Aquí el chalet juega con ventaja y conviene aprovecharla: tienes sitio de verdad para elegir, y eso significa que la ubicación puede decidirse por criterios técnicos en vez de por el único hueco disponible.

Lo que cambia respecto a un piso es a quién tienes al lado. En un bloque, la ventana que preocupa está tres plantas más arriba; en un chalet, la ventana del vecino está a tu misma altura y a pocos metros, al otro lado del muro. Por eso las dos comprobaciones de la parcela son estas:

  • El lindero. La separación mínima a los límites de la parcela y lo que puede ocupar el espacio libre no lo decide el fabricante: lo decide el planeamiento urbanístico de tu municipio, y cambia de uno a otro. Es una pregunta para el Ayuntamiento, no para el catálogo.
  • El ruido en el punto que importa, que es el dormitorio del vecino y el tuyo, de madrugada. El límite que se aplica de verdad es el de la ordenanza municipal, y cómo se lee un dato de decibelios sin equivocarse está en ruido de la aerotermia: cómo leer la ficha técnica.

A eso se suman las comprobaciones que valen para cualquier vivienda —espacio libre para que la máquina respire, salida del agua de condensación, acceso para trabajar— y que están desarrolladas en dónde colocar la unidad exterior de aerotermia. En un jardín hay dos que se olvidan más de la cuenta: la base sobre la que apoya y el riego, porque una máquina regada a diario por un aspersor envejece antes que la de al lado.

3. La distancia entre la máquina y el cuarto donde va el resto

Esta es la comprobación que solo existe en las viviendas unifamiliares, y es donde se cuela el sobrecoste que nadie previó.

En un piso, la máquina y el módulo interior —la pieza que se monta dentro de casa— suelen estar a un tabique de distancia. En un chalet, la máquina puede acabar en un lateral del jardín y el cuarto técnico en el sótano, en el garaje o en la antigua sala de calderas, al otro extremo de la casa. Esa distancia hay que recorrerla por algún sitio, y quién la recorre depende del formato:

  • En un monobloc, todo el circuito frigorífico va dentro de la máquina y lo que entra en la casa es agua. Un recorrido largo por el jardín significa tubería de agua a la intemperie o enterrada, con su aislamiento y con protección frente a las heladas. En una zona D3 o E1 eso no es un detalle.
  • En un bibloc, lo que une las dos piezas es tubería frigorífica, y cada fabricante fija en su manual una longitud máxima y un desnivel máximo entre unidades. No es una recomendación: pasado ese límite, el equipo deja de estar instalado según su manual.

Lo que decide entre los dos, con esta distancia encima de la mesa, está en aerotermia monobloc o bibloc. Lo que tiene que quedar escrito en la propuesta es el recorrido previsto y su longitud, no solo el modelo de máquina.

4. Las plantas, las orientaciones y cómo se va a regular la casa

Un chalet tiene algo que un piso casi nunca tiene: dos o tres plantas, y fachadas mirando a los cuatro puntos cardinales. El salón orientado al sur y el dormitorio del norte no piden lo mismo a la misma hora, y la planta de arriba se comporta distinto que la de abajo.

Esto no es una preferencia de confort, es una exigencia del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE. Su IT 1.2.4.5.4 dice que «cada sistema se dividirá en subsistemas, teniendo en cuenta la compartimentación de los espacios interiores, orientación, así como su uso, ocupación y horario de funcionamiento».

Traducido a la conversación con el instalador: pregunta en cuántas zonas se va a dividir la casa y qué manda en cada una. Si la respuesta es «un termostato en el recibidor», la planta de arriba y la de abajo van a discutir todo el invierno. Las opciones de regulación dan para su propio artículo; lo que hay que sacar de la visita es que la división existe y que está pensada.

5. Los baños y la hora punta del agua caliente

El agua caliente de un chalet no se dimensiona por metros cuadrados, se dimensiona por cuántos grifos pueden abrirse a la vez y a qué hora. Tres baños que se usan escalonados por la mañana no son lo mismo que tres baños simultáneos, aunque el plano sea idéntico.

Lo que conviene llevar contado a la visita es sencillo: número de baños, cuántos tienen bañera, cuántas personas viven en la casa y si hay días —fines de semana, visitas— en que eso se dispara. Con eso se elige el volumen del acumulador, que es el depósito vertical donde se guarda el agua ya caliente. Cómo se calcula y qué pasa cuando se queda corto está en aerotermia y agua caliente sanitaria; el hueco que hay que reservarle, en cuánto espacio necesita una instalación de aerotermia.

Y una comprobación que en un chalet se alarga: la potencia eléctrica y el cuadro. Una vivienda unifamiliar suele tener más superficie, más equipos y a veces una acometida antigua. Lo que hay que mirar está en potencia eléctrica necesaria para aerotermia.

6. La piscina entra en el estudio desde el principio, no al final

Si el chalet tiene piscina, o si está prevista, dilo en la primera visita. No porque sea un problema, sino porque el reglamento la trata como una instalación aparte y eso cambia el planteamiento del circuito.

Dos reglas del RITE que conviene conocer antes de imaginar nada:

  • Una piscina al aire libre solo se puede calentar con energía renovable o residual. Su IT 1.2.4.6.2 es literal: «para el calentamiento del agua de piscinas al aire libre sólo podrán utilizarse fuentes de energía renovable o residual». Una bomba de calor puede entrar en ese grupo, pero el propio reglamento pone condición: su aporte se considera renovable si alcanza el rendimiento medio estacional que fija la Decisión de la Comisión Europea de 1 de marzo de 2013, según la IT 1.2.4.6.1.
  • El calor de la piscina va por su cuenta. La IT 1.2.4.5.5 dice que «la distribución de calor para el calentamiento del agua y la climatización del ambiente de piscinas será independiente de otras instalaciones térmicas». O sea: la piscina no se cuelga del circuito que calienta la casa, se proyecta con el suyo.

La lectura práctica es que una piscina no se añade después sin tocar nada. Si entra en el proyecto desde el principio, el diseño la contempla; si aparece dos años más tarde, se rehace una parte. Y si alguna vez te dan una temperatura, el reglamento también la acota: la IT 1.1.4.3.2 sitúa el agua de una piscina climatizada entre 24 y 30 °C según su uso.

7. Lo que hay hoy en la sala de calderas, y lo que hay fuera de ella

En los chalets de Madrid el sistema de partida es muchas veces gasóleo, y eso trae dos cosas a la lista.

La primera es el depósito. Es una instalación distinta de la caldera, con sus propias reglas, y no desaparece porque la caldera se vaya. Qué se hace con él se mira en la visita y se ve por escrito antes de firmar nada: no es un trabajo que se dé por supuesto ni en un sentido ni en el otro.

La segunda es el orden de los pasos, y esta mueve dinero. Sustituir una caldera de combustión por una bomba de calor puede generar certificados de ahorro energético, los CAE, y la documentación que sostiene ese expediente se hace con la caldera todavía montada y funcionando, no después. Lo mismo ocurre con la clasificación energética de partida que pide la deducción en la renta. Qué fotografiar y qué guardar está en qué documentar antes de retirar la caldera, y qué ocurre el día del desmontaje, en qué ocurre con tu caldera actual.

Un chalet suele tener a favor que la sala de calderas es una habitación de verdad, no un armario de cocina: el módulo interior y el acumulador entran sin discusión y sobra sitio para trabajar. Es la parte fácil de la lista.

8. El trámite de tu Ayuntamiento, que probablemente no es el de Madrid capital

La mayoría de los chalets de la Comunidad no están en Madrid capital, y eso importa porque el trámite lo fija cada Ayuntamiento. Dos municipios vecinos pueden pedir cosas distintas para la misma obra: en uno basta una declaración responsable y en otro, según dónde esté la casa, hace falta licencia.

Tenemos fichas con la norma concreta de los municipios donde ya hemos mirado el impreso y el planeamiento: Aranjuez, Getafe y Torrejón de Ardoz. Si tu municipio no está, la pregunta al Ayuntamiento es exactamente esta: qué figura corresponde a una instalación de climatización en vivienda unifamiliar y si la parcela tiene alguna protección que la saque de la declaración responsable.

Por encima de eso hay un trámite que no cambia de municipio: cambiar el generador convierte tu instalación térmica en una reforma a efectos del RITE, así que necesita documentación técnica previa y el registro del certificado de la instalación ante la Comunidad de Madrid para poder ponerse en servicio. El calendario y quién presenta cada cosa están en legalización de aerotermia en Madrid y en nuestra página de legalización y CAE.

Cuando un chalet pide más de una máquina

Hay una duda que aparece en las casas grandes y que casi nadie contesta con un ejemplo: ¿y si mi chalet necesita más potencia de la que da una máquina?

Se resuelve poniendo dos máquinas trabajando en cascada, es decir, coordinadas para repartirse la demanda y arrancar la segunda solo cuando hace falta. No es una hipótesis: es lo que hicimos en una vivienda unifamiliar de la Comunidad de Madrid, con dos máquinas de 16 kW conjuntos y suelo radiante en toda la casa. Las fotos de la instalación —las unidades exteriores, el circuito hidráulico y los circuitos de suelo radiante antes de verter la solera— están en aerotermia en cascada con suelo radiante.

Lo que enseña ese proyecto para esta lista es que el tamaño del chalet no es el que decide si encaja la aerotermia. Lo que decide es si el estudio previo se ha hecho con los datos de esa casa.

La lista, para llevártela a la visita

Diez líneas que puedes copiar y tener delante cuando venga el técnico:

  1. Altitud de la parcela y zona climática que resulta.
  2. Dónde puede ir la máquina, con la distancia al lindero y a la ventana más cercana, la tuya y la del vecino.
  3. Metros desde ese punto hasta el cuarto técnico, y por dónde pasa el recorrido.
  4. Formato propuesto, monobloc o bibloc, y por qué con esa distancia.
  5. Plantas y orientaciones, y en cuántas zonas se va a dividir la regulación.
  6. Baños, personas y hora punta del agua caliente.
  7. Piscina, si la hay o si está prevista.
  8. Qué hay hoy: caldera, combustible y depósito, con lo que se hace con cada cosa por escrito.
  9. Potencia eléctrica contratada y estado del cuadro.
  10. Qué trámite pide tu Ayuntamiento y quién lo presenta.

Si de la visita sale una propuesta que contesta las diez, tienes un proyecto. Si contesta tres y las otras siete quedan en «ya se verá», tienes un precio.

Nosotros hacemos ese recorrido en la visita, y de ahí sale el presupuesto cerrado: puedes ver cómo planteamos el trabajo en aerotermia para tu vivienda en Madrid o contarnos cómo es tu chalet y lo vemos sin compromiso. Si quieres llegar con los deberes hechos, en cómo preparar la visita técnica está lo que conviene tener localizado ese día.

Fuentes consultadas

  • Documento Básico HE «Ahorro de energía» del Código Técnico de la Edificación, Anejo B y tabla a-Anejo B, sobre la obtención de la zona climática de un emplazamiento en función de su provincia y su altitud, con los cuatro tramos de la provincia de Madrid; y Anejo G, que toma 655 m como altitud de referencia de Madrid capital. Consultado el 15 de septiembre de 2026.
  • Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, Real Decreto 1027/2007, texto consolidado — BOE: IT 1.2.4.5.4 sobre la zonificación de un sistema de climatización en subsistemas; IT 1.2.4.5.5 sobre la distribución de calor de piscinas independiente de otras instalaciones térmicas; IT 1.2.4.6.1, apartado 4, sobre el rendimiento medio estacional que debe alcanzar una bomba de calor para considerar renovable su aporte; IT 1.2.4.6.2 sobre el calentamiento de piscinas al aire libre; IT 1.1.4.3.2 sobre la temperatura del agua en piscinas climatizadas; y artículos 2, 15 y 24 sobre qué se considera reforma, la documentación técnica previa y el registro del certificado de la instalación. Consultado el 15 de septiembre de 2026.
  • Documentación del proyecto propio de aerotermia en cascada con suelo radiante en una vivienda unifamiliar de la Comunidad de Madrid, publicada con fotografías en /proyectos/aerotermia-cascada-suelo-radiante.

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