Saltar al contenido

Cómo leer un presupuesto de aerotermia partida por partida

Qué significa cada línea de un presupuesto de aerotermia: la unidad de medida, la diferencia entre precio cerrado y precio por medida y lo que dice el pie.

Por Erick José Piñerua Jiménez, que edita los contenidos de esta web desde PotencIA Soluciones

19 min de lectura · Actualizado el 28 de septiembre de 2026

Una mujer y un hombre con chaqueta de trabajo sentados a la mesa del salón, cada uno con un documento impreso que tiene el dibujo de un equipo y filas de líneas con casillas; él señala una de las filas con un bolígrafo naranja y ella apoya el dedo en otra, y sobre la mesa hay una tableta con la sección de una casa, una cinta métrica y un cuaderno

La respuesta corta: un presupuesto no es un precio, es la descripción de un trabajo con un precio al final

Un presupuesto de aerotermia se lee en cuatro zonas y el total es la última. Antes de llegar a esa cifra, cada línea del documento —cada partida— tiene que contestar tres preguntas: qué se hace, cuánto de eso se hace y a qué precio. Cuando una línea contesta las tres, el importe final es una consecuencia. Cuando solo contesta la primera, lo que tienes delante no es un precio cerrado: es una intención con un número al lado.

Y hay un detalle que decide más que el propio importe, porque no se mira nunca: la columna de la unidad de medida. Que una partida esté medida en unidades, en metros o en horas, o que no lleve unidad ninguna, te dice de antemano si esa cifra puede moverse durante la obra y en qué dirección.

Este artículo va de eso: de entender un presupuesto que ya tienes encima de la mesa, línea a línea. Los dos momentos de al lado están contados aparte, para que cada uno responda a lo suyo:

Si estás en este momentoVe a
Todavía no lo has pedido y quieres que salga completoerrores al pedir presupuesto de aerotermia
Tienes uno y quieres entender qué diceeste artículo
Tienes dos y hay que decidircómo comparar dos presupuestos de aerotermia

Las cuatro zonas del documento, y en qué orden conviene leerlas

Casi todo el mundo empieza por el final, que es donde está el total. Da mejor resultado leerlo en este orden, porque cada zona cambia el significado de la siguiente.

ZonaQué hay ahíQué decide
Encabezadoquién emite el documento, a quién, fecha y númerosi sabes con quién estás contratando y desde cuándo corre la oferta
Cuerpo de partidaslas líneas de trabajo, con su descripción, cantidad y precioqué se va a hacer exactamente en tu casa
Pie económicosumas, impuesto aplicado y totalcuánto pagas y con qué criterio se ha calculado
Condicionesvalidez, forma de pago, plazo y exclusionesqué pasa cuando algo se sale de lo previsto

Conviene tener presente una cosa antes de seguir, porque cambia el peso de todo el papel: aceptar un presupuesto es celebrar un contrato. El Código Civil lo dice en su artículo 1262 —«el consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa que han de constituir el contrato»— y en su artículo 1258, que añade lo que mucha gente no espera: los contratos «obligan, no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley».

O sea que el documento que estás leyendo no es un folleto con un número: es el texto que las dos partes van a tener que cumplir. Por eso merece media hora.

Qué lleva dentro una partida bien escrita

Una partida es una línea de trabajo. En un presupuesto trabajado, cada una tiene cinco piezas:

  1. La descripción. Qué se hace y con qué. Es la única pieza que la mayoría de los documentos trae completa.
  2. La unidad de medida. En qué se mide ese trabajo.
  3. La cantidad, también llamada medición. Cuántas de esas unidades.
  4. El precio por unidad.
  5. El importe de la línea, que es el resultado de multiplicar las dos anteriores.

Si de esas cinco piezas solo aparecen la primera y la última, la línea no está medida: está estimada. Y una línea estimada puede ser perfectamente honesta, pero no es lo mismo, y saberlo antes de firmar es justo el objetivo de leer el documento.

La columna que casi nadie mira

Estas son las unidades que aparecen en un presupuesto de instalación y lo que anuncia cada una:

UnidadQué significaQué te dice
udunidadse cuenta por piezas: máquinas, módulos, depósitos, emisores, termostatos
m o mlmetro linealse mide sobre la obra: tubería, cable, canaleta
m²metro cuadradosuperficie: suelo radiante, aislamiento de superficies
hhorase paga por tiempo empleado, no por resultado
PApartida alzadaun importe cerrado para un trabajo descrito, sin medición detrás

La lectura práctica es esta. Lo que va en «ud» es lo más difícil de discutir después, porque o se pone una máquina o se ponen dos. Lo que va en metros depende de una medición, así que conviene saber si el número que aparece está medido en tu casa o es una previsión. Lo que va en horas traslada el riesgo a quien paga, porque el importe crece si el trabajo se complica. Y lo que va en partida alzada es un importe cerrado sobre una descripción: todo lo que esa descripción no nombre queda fuera.

Ninguna de las cinco es mala. Lo que no conviene es no saber cuál estás mirando.

Precio cerrado o precio por medida: la diferencia la escribe el Código Civil

Aquí está el reparto que ordena todo lo demás, y no es una costumbre del sector: son dos artículos consecutivos de una ley de 1889 que siguen vigentes y que describen exactamente las dos formas en las que hoy se redacta un presupuesto de instalación.

El primero es el artículo 1592, para la obra medida:

El que se obliga a hacer una obra por piezas o por medida, puede exigir del dueño que la reciba por partes y que la pague en proporción. Se presume aprobada y recibida la parte satisfecha.

El segundo es el artículo 1593, para la obra cerrada:

El arquitecto o contratista que se encarga por un ajuste alzado de la construcción de un edificio u otra obra en vista de un plano convenido con el propietario del suelo, no puede pedir aumento de precio aunque se haya aumentado el de los jornales o materiales; pero podrá hacerlo cuando se haya hecho algún cambio en el plano que produzca aumento de obra, siempre que hubiese dado su autorización el propietario.

Las consecuencias para quien lee un presupuesto son tres, y son muy concretas:

  • En un precio cerrado, lo que mueve la cifra no es el mercado: es el alcance. Que suba el material no da derecho a pedir más. Que cambie lo que hay que hacer, sí, y solo con tu autorización. De ahí que en este tipo de documento la descripción de las partidas valga tanto como el número: es la que define qué es «lo pactado» y qué es «un cambio».
  • En una obra medida, el total acompaña a la medición. Se recibe por partes y se paga en proporción, así que la cifra de cierre puede no ser la del papel si la medición real difiere.
  • Pagar un tramo tiene efectos. «Se presume aprobada y recibida la parte satisfecha» significa que abonar una entrega funciona como aceptar lo que cubre. Conviene mirarlo antes de pagar, no después.

Conviene además saber qué se está contratando. El artículo 1544 llama a esto ejecutar una obra «por precio cierto», y el artículo 1588 recuerda que hay dos maneras de hacerlo: «puede contratarse la ejecución de una obra conviniendo en que el que la ejecute ponga solamente su trabajo o su industria, o que también suministre el material». En aerotermia lo normal es lo segundo —la empresa aporta la máquina y el resto de componentes—, pero no es la única forma posible, y más abajo se verá que ese reparto entre material y trabajo también asoma en el pie del documento.

Las dos preguntas que resuelven esta sección, y que se contestan en una frase cada una: ¿este presupuesto es cerrado o está sujeto a medición? Y si hay partidas medidas, ¿cuáles son y cuándo se miden?

Partida por partida: qué debería decir cada línea

Esta es la parte larga, porque es la que da título al artículo. Una instalación de aerotermia se descompone casi siempre en los mismos bloques. Lo que sigue no es lo que tiene que costar cada uno —eso depende de tu casa y no se decide en una web—, sino qué información necesita cada línea para poder leerse.

La máquina y el módulo interior

La línea del equipo es la más fácil de escribir bien y la que más veces llega incompleta. Necesita marca y modelo concretos, no una gama ni un adjetivo. «Bomba de calor de alta eficiencia» no identifica nada.

Y no es una exigencia de cliente puntilloso: el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, el RITE, establece en su artículo 18.1 que los equipos y materiales que se incorporen con carácter permanente al edificio deben «llevar el marcado CE y el etiquetado energético, de conformidad con la normativa vigente». Ese etiquetado va referido a un modelo concreto, así que el dato existe desde antes de que te entreguen el papel.

Con marca y modelo en la mano puedes comprobar tú lo que declara el fabricante. Qué significa cada sigla está en SCOP, COP y potencia en aerotermia, y cómo se lee la etiqueta sin equivocarse de aplicación, en qué mirar en la etiqueta energética de una bomba de calor.

Dos apuntes de vocabulario que ayudan a leer el documento: la máquina es la caja que va fuera y el módulo interior es la pieza que va dentro de la casa y conecta con tu circuito de agua. En un equipo partido son dos líneas distintas; en un monobloc, la parte hidráulica viaja en la propia máquina y el documento lo refleja de otra manera. La diferencia está explicada en aerotermia monobloc o bibloc.

El depósito de agua caliente

Si la instalación va a dar ACS, que es el agua caliente del grifo y de la ducha, tiene que haber una línea para el depósito que la acumula. Lo que esa línea necesita es el volumen en litros y el tipo de depósito, porque de ahí sale tanto el espacio que ocupa como el número de duchas seguidas que aguanta.

Un depósito no es un extra decorativo ni una partida que se pueda dejar «a decidir»: cambia el sitio que hace falta en el cuarto y cambia el precio. Cómo se elige el volumen está en aerotermia y agua caliente sanitaria, y el hueco que pide el conjunto, en espacio necesario para instalar aerotermia.

El circuito hidráulico y su aislamiento

Aquí es donde el presupuesto pasa de contar piezas a medir metros, y donde conviene mirar la columna de la unidad. Entran la tubería que une la máquina con el módulo y con los emisores, los elementos del circuito —bomba, válvulas, vaso de expansión, el depósito de inercia si lo lleva— y el aislamiento de esas tuberías.

Ese aislamiento merece un párrafo propio porque es la partida que más veces desaparece de un documento barato, y no es opcional. El RITE lo exige en su apartado IT 1.2.4.2.1.1:

Todas las tuberías y accesorios, así como equipos, aparatos y depósitos de las instalaciones térmicas dispondrán de un aislamiento térmico cuando contengan: a) fluidos refrigerados con temperatura menor que la temperatura del ambiente del local por el que discurran; b) fluidos con temperatura mayor que 40 ºC cuando estén instalados en locales no calefactados […]

Y el punto 2 de ese mismo apartado añade una condición que en aerotermia se aplica casi siempre, porque una parte del recorrido va por fuera: «cuando las tuberías o los equipos estén instalados en el exterior del edificio, la terminación final del aislamiento deberá poseer la protección suficiente contra la intemperie». No basta con aislar: hay que proteger ese aislamiento de la lluvia y del sol.

Si en el documento no ves ese trabajo por ninguna parte, la pregunta no es si está incluido, sino en qué línea está. Sobre el depósito de inercia, que aparece en unos presupuestos sí y en otros no, está para qué sirve el depósito de inercia.

Los emisores

Los emisores son lo que reparte el calor por la casa: los radiadores que ya tienes, el suelo radiante o los fancoils, que son los equipos que dan frío y calor por aire. Esta línea tiene que decir si se tocan o no, cuáles y cuántos.

Es la partida que más cambia entre dos presupuestos del mismo trabajo, porque depende de una decisión técnica anterior: a qué temperatura va a trabajar el agua. Si esa decisión no está tomada, la línea de emisores no puede estar cerrada. El asunto entero está en temperatura del agua en aerotermia con radiadores y la comparación entre sistemas, en aerotermia con radiadores o suelo radiante.

La parte eléctrica

Suele ser la línea más corta del documento y la que más sorpresas trae cuando no está. Tiene que cubrir lo que va desde el cuadro hasta la máquina: la línea de alimentación, sus protecciones y el trabajo de conexionado.

Y hay una comprobación previa que conviene que aparezca por escrito: si la potencia eléctrica que tienes contratada da para el conjunto. No siempre hace falta cambiarla, pero es una pregunta que se contesta antes de la obra y no durante. Está desarrollada en qué potencia eléctrica necesita una aerotermia.

La caldera que ya tienes

Esta línea describe el desmontaje y la desconexión de tu caldera actual, y conviene leerla con calma porque mezcla dos cosas distintas.

La primera es el trabajo: desconectar el equipo de su combustible, de su salida de humos y del circuito de agua, y desmontarlo. La segunda es qué ocurre después con él, y esa parte no la decide el presupuesto: la decides tú, porque el equipo es tuyo. Hay quien se lo lleva a otra casa y hay quien no lo quiere ver más. Lo que sí tiene que estar claro en el documento es quién hace cada cosa. Lo contamos entero en qué ocurre con tu caldera actual al instalar aerotermia.

Y un aviso de orden, porque afecta a dinero que puede volver: hay documentación que solo se puede conseguir con la caldera todavía puesta. Si la instalación va a generar certificados de ahorro energético —los CAE, que se generan al sustituir un sistema de combustión—, ese material hay que tenerlo antes del primer día de obra. La lista está en qué documentos hacen falta antes de retirar la caldera.

La puesta en marcha, la documentación y los trámites

El último bloque del cuerpo es el que separa una instalación terminada de una instalación funcionando. Tiene tres cosas dentro y conviene que se distingan:

  • La puesta en marcha y el ajuste, que es el trabajo de arrancar el sistema y dejarlo regulado para tu casa, no en los valores de fábrica.
  • La documentación técnica, que en una vivienda suele ser una memoria técnica. Aquí hay un dato que sirve para leer todo el presupuesto hacia atrás: el artículo 17.1 del RITE dice que esa memoria incluirá «el cálculo de la potencia térmica instalada de acuerdo con un procedimiento reconocido» y que «se explicitarán los parámetros de diseño elegidos». Dicho de otro modo, la potencia que aparece en la primera partida no es una opinión: sale de un cálculo que tiene que existir y que se puede explicar. Cómo se hace ese cálculo está en cómo se dimensiona una aerotermia para una vivienda.
  • Los trámites, que son al menos dos y no se parecen entre sí: el registro de la instalación ante la administración autonómica y lo que pida tu Ayuntamiento. Quién presenta cada cosa y en qué orden está en legalización de aerotermia en Madrid y en nuestra página de legalización y CAE. Y una regla que ahorra disgustos: una ayuda o un CAE no se restan del total como si ya estuvieran concedidos; van por su lado, con sus plazos.

La lista completa de documentos que hay que recibir al terminar —y de dónde sale— está en cómo comparar dos presupuestos de aerotermia, que es donde la desarrollamos.

El pie del documento, que es donde está lo que nadie lee

Terminado el cuerpo, quedan cuatro líneas pequeñas que cambian bastante.

El impuesto aplicado

Dos presupuestos con el mismo trabajo pueden terminar en cifras distintas solo por el tipo aplicado, así que conviene saber de dónde sale. La Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido fija en su artículo 90 el tipo general del 21 por ciento, y en el artículo 91 los reducidos. Entre estos últimos, su apartado Uno.2.10.º incluye las ejecuciones de obra de renovación y reparación realizadas en edificios destinados a viviendas cuando se cumplen tres requisitos a la vez:

a) Que el destinatario sea persona física, no actúe como empresario o profesional y utilice la vivienda a que se refieren las obras para su uso particular. […] también se comprenderán en este número las citadas ejecuciones de obra cuando su destinatario sea una comunidad de propietarios. b) Que la construcción o rehabilitación de la vivienda a que se refieren las obras haya concluido al menos dos años antes del inicio de estas últimas. c) Que la persona que realice las obras no aporte materiales para su ejecución o, en el caso de que los aporte, su coste no exceda del 40 por ciento de la base imponible de la operación.

Fíjate en la letra c), porque explica algo que de otro modo parece manía: el reparto entre material y trabajo dentro de las partidas no es un adorno contable, tiene consecuencias en el tipo que se aplica a la operación.

⚠️ Qué tipo corresponde a una obra concreta lo decide la empresa que la ejecuta con su asesoría fiscal, y la referencia es la Agencia Tributaria, no una web. Esta sección no resuelve ningún caso: sirve para que sepas qué estás mirando cuando veas un tipo u otro en el pie, y para que preguntes con criterio si dos documentos no coinciden.

La forma de pago

El calendario de pagos es un pacto, y conviene leerlo sabiendo cuál es la regla por defecto cuando no hay pacto. El Código Civil, en su artículo 1599, es tajante: «si no hubiere pacto o costumbre en contrario, el precio de la obra deberá pagarse al hacerse la entrega».

Es decir, cualquier pago anterior a la entrega —una reserva, un pago a la firma, una entrega al empezar— existe porque el documento lo dice, así que tiene que estar escrito, con su importe y con el momento en el que toca. Y recuerda el artículo 1592 de más arriba: en una obra por medida, la parte satisfecha se presume aprobada y recibida.

La validez y el plazo

Dos fechas distintas que se confunden con facilidad:

  • Hasta cuándo vale la oferta, que es el tiempo que la empresa se compromete a mantener lo que ha escrito.
  • Cuándo se ejecuta el trabajo, que es lo que te interesa si tu caldera es lo único que calienta la casa y estamos entrando en invierno.

Un documento que no dice ninguna de las dos te deja sin saber cuándo tienes que decidir ni cuándo vas a tener calefacción.

Las exclusiones

Y la última, que parece la peor noticia del documento y suele ser la mejor señal: la lista de lo que no incluye.

Un presupuesto que dice explícitamente qué queda fuera está más trabajado que uno donde todo parece entrar, porque alguien se ha sentado a pensar dónde termina su alcance. Lo que no se puede saber por adelantado desde una web es qué trabajos particulares necesita tu casa: eso sale de la visita, y ahí es donde tiene que quedar escrito. Cómo preparar esa visita para que la propuesta salga completa a la primera está en cómo preparar la visita técnica.

Seis comprobaciones que se hacen en cinco minutos

Con el documento delante, en este orden:

  1. Busca la columna de la unidad. Si no existe, todo el cuerpo es una estimación y conviene decirlo en voz alta antes de seguir.
  2. Cuenta las partidas alzadas. Una o dos son normales. Si casi todo el documento va sin medición, el precio no está cerrado, está previsto.
  3. Localiza marca y modelo del equipo. Si no aparece, falta el dato que permite comprobar lo demás.
  4. Comprueba que están los seis bloques: equipo, agua caliente, circuito hidráulico con su aislamiento, emisores, parte eléctrica y desmontaje de la caldera. Y el de puesta en marcha, documentación y trámites.
  5. Lee el pie entero, incluidas las condiciones. Es donde están el tipo aplicado, la forma de pago, la validez, el plazo y las exclusiones.
  6. Pide por escrito lo que te contaron de palabra. Lo rápido y concreto de esa respuesta es, por sí solo, uno de los datos que estás valorando.

Nosotros trabajamos con presupuesto cerrado después de la visita, y el documento que entregamos está desglosado precisamente así, para que cada línea se pueda leer sin llamarnos. Puedes ver cómo planteamos el trabajo en instalación de aerotermia en Madrid o escribirnos con el presupuesto que ya tienes, que lo repasamos contigo sin compromiso. Y si lo que necesitas es la referencia de qué debería cubrir una propuesta completa, está en qué incluye una instalación de aerotermia llave en mano.

Fuentes consultadas

  • Código Civil, texto consolidado — BOE: artículo 1258 sobre el alcance de lo que obliga un contrato y artículo 1262 sobre la formación del consentimiento por oferta y aceptación; artículo 1544 sobre la ejecución de una obra por precio cierto; artículos 1588 a 1594 de la sección «De las obras por ajuste o precio alzado», en particular el 1588 sobre el suministro de material, el 1592 sobre la obra por piezas o por medida y la presunción de aprobación de la parte satisfecha, el 1593 sobre el ajuste alzado y el aumento de precio por cambio de obra autorizado, y el 1594 sobre el desistimiento del dueño; y artículo 1599 sobre el pago del precio al hacerse la entrega a falta de pacto. Consultado el 28 de septiembre de 2026.
  • Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, Real Decreto 1027/2007, texto consolidado — BOE: artículo 17.1 sobre el contenido de la memoria técnica, con el cálculo de la potencia térmica instalada por un procedimiento reconocido y la explicitación de los parámetros de diseño; artículo 18.1 sobre el marcado CE y el etiquetado energético de los equipos y materiales; y apartado IT 1.2.4.2.1.1 sobre el aislamiento térmico de las redes de tuberías y la protección de su terminación cuando discurren por el exterior. Consultado el 28 de septiembre de 2026.
  • Ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido, texto consolidado — BOE: artículo 90 sobre el tipo impositivo general y artículo 91, apartado Uno.2.10.º, sobre las ejecuciones de obra de renovación y reparación en edificios destinados a viviendas y los tres requisitos que exige, incluido el límite del 40 por ciento de la base imponible para el coste de los materiales aportados. Consultado el 28 de septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «partida alzada» en un presupuesto y cuándo conviene preguntar por ella?

Una partida alzada es una línea cuyo importe se da entero, sin cantidad ni precio por unidad detrás. La idea viene del contrato de obra por ajuste alzado que regula el artículo 1593 del Código Civil, solo que aplicada a una línea en lugar de al conjunto. No es irregular ni es mala señal por sí sola: hay trabajos que se valoran así con toda naturalidad. Lo que conviene es saber cuántas lleva el documento y qué cubre cada una, porque una partida alzada es un importe cerrado sobre una descripción, así que todo lo que la descripción no nombre queda fuera de ella. La pregunta útil no es «¿por qué es alzada?», sino «¿qué incluye y qué no incluye esta línea?», y que la respuesta llegue por escrito.

¿Un presupuesto ya aceptado puede subir de precio durante la obra?

Depende de cómo esté puesto el precio, y el Código Civil lo distingue. Si la obra se contrató por ajuste alzado sobre un plano convenido, su artículo 1593 dice que el contratista «no puede pedir aumento de precio aunque se haya aumentado el de los jornales o materiales», pero sí podrá pedirlo «cuando se haya hecho algún cambio en el plano que produzca aumento de obra, siempre que hubiese dado su autorización el propietario». O sea que lo que mueve el precio no es que suba el material: es que cambie el alcance, y con tu autorización. Si en cambio hay partidas medidas, el artículo 1592 prevé que la obra por piezas o por medida se pague en proporción, así que el importe final acompaña a la medición real. Por eso interesa saber cuál de las dos formas usa tu documento antes de firmarlo.

¿Pagar una entrega a cuenta significa aceptar esa parte de la obra?

En una obra contratada por piezas o por medida, conviene saber que sí. El artículo 1592 del Código Civil dice que quien se obliga a hacer una obra por piezas o por medida «puede exigir del dueño que la reciba por partes y que la pague en proporción», y añade una frase que se lee poco: «Se presume aprobada y recibida la parte satisfecha». Dicho de otro modo, pagar un tramo funciona como aceptar ese tramo. La consecuencia práctica es sencilla: antes de abonar una entrega conviene ver lo que cubre, y si algo no está conforme, decirlo entonces y por escrito. Y hay un dato de partida que casi nadie conoce: el artículo 1599 establece que, «si no hubiere pacto o costumbre en contrario, el precio de la obra deberá pagarse al hacerse la entrega», así que cualquier calendario de pagos anterior a la entrega es un pacto que tiene que estar escrito en el documento.

¿Puedo echarme atrás después de haber aceptado un presupuesto de aerotermia?

Puedes, pero no sale gratis y conviene saber a qué atenerse antes de aceptar. El artículo 1594 del Código Civil dice que «el dueño puede desistir, por su sola voluntad, de la construcción de la obra aunque se haya empezado, indemnizando al contratista de todos sus gastos, trabajo y utilidad que pudiera obtener de ella». Esa indemnización cubre tres cosas distintas —lo gastado, lo trabajado y el beneficio que la empresa habría obtenido—, así que cuanto más avanzada esté la obra, más cuesta pararla. Es una razón práctica para resolver las dudas del documento antes de firmarlo y no después, y para que el propio presupuesto diga qué ocurre si el encargo se anula.

Trabajamos con

Distribución directa de los fabricantes con los que instalamos.

LlamarWhatsAppConsúltanos